Beneficios del Pilates para correr

Correr parece sencillo: te calzas las zapatillas, sales a la calle y empiezas a sumar kilómetros. Pero cuando rascas un poco, te das cuenta de que correr bien no depende solo de tener buenas piernas. También necesitas estabilidad, movilidad, fuerza en el core, una postura eficiente, buena respiración y un cuerpo capaz de aguantar impactos repetidos sin desordenarse a la primera de cambio.

Ahí es donde el Pilates puede convertirse en un gran aliado. No porque vaya a sustituir tus rodajes, tus series o tus tiradas largas, sino porque trabaja justo muchas de las piezas que el running suele dejar en segundo plano. Y, sinceramente, a veces la mejora no llega por correr más, sino por moverse mejor.

Los beneficios del Pilates para correr van mucho más allá de “ganar flexibilidad”. Bien planteado, el Pilates puede ayudarte a correr con más control, reducir tensiones, mejorar tu postura, fortalecer zonas clave y prevenir molestias típicas en corredores, como dolor lumbar, sobrecargas de cadera, molestias de rodilla o problemas en tobillos y pies.

En esta guía vamos a ver cómo encajan Pilates y running, qué beneficios concretos puede aportar, cuántas veces por semana conviene practicarlo, qué ejercicios son interesantes para runners y qué errores deberías evitar si quieres sacarle partido de verdad.

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¿Por qué el Pilates es tan útil para corredores?

El Pilates es un método de entrenamiento centrado en el control del movimiento, la respiración, la postura, la movilidad y la fuerza profunda. Dicho de forma sencilla: te ayuda a moverte mejor, con más conciencia y con menos compensaciones.

Para un corredor, esto tiene todo el sentido del mundo. Cada zancada implica impacto, coordinación, equilibrio, estabilidad de pelvis, control del tronco, movimiento de brazos, apoyo del pie y una buena gestión de la fatiga. Si alguna de esas piezas falla, el cuerpo puede seguir corriendo, claro, pero normalmente lo hace compensando por algún lado.

Correr no es solo cuestión de piernas

Uno de los errores más comunes es pensar que correr depende únicamente de cuádriceps, gemelos e isquios. Las piernas son protagonistas, sí, pero no trabajan solas. El core sostiene el tronco, la pelvis ayuda a transmitir fuerzas, los glúteos estabilizan la zancada, la columna necesita movilidad y la respiración influye en cómo gestionas el esfuerzo.

Cuando el core se fatiga, la técnica suele empezar a desordenarse: el tronco se inclina demasiado, la pelvis pierde estabilidad, los hombros se tensan, la zancada se vuelve menos eficiente y las articulaciones reciben peor los impactos. Puede que no lo notes en los primeros kilómetros, pero aparece con claridad cuando acumulas fatiga.

Por eso el Pilates para corredores tiene tanto sentido. No busca convertirte en acróbata ni hacerte más flexible porque sí. Su objetivo práctico es ayudarte a ganar control, fuerza y movilidad en zonas que influyen directamente en tu forma de correr.

Pilates como complemento, no como sustituto del running

El Pilates no sustituye al entrenamiento de carrera. Si quieres mejorar corriendo, tienes que correr. Pero sí puede complementar muy bien tu planificación porque trabaja capacidades que muchas veces no aparecen en los rodajes: estabilidad lumbopélvica, fuerza profunda, movilidad de cadera, control postural, respiración consciente y coordinación.

Mi recomendación es verlo como una herramienta de mantenimiento y mejora. Igual que haces fuerza, estiras o cuidas la recuperación, puedes incluir Pilates para construir un cuerpo más preparado para correr. No hace falta complicarse: con una o dos sesiones semanales bien enfocadas ya puedes notar que te mueves con más control.

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Principales beneficios del Pilates para correr

Antes de entrar en detalle, aquí tienes una tabla rápida con los beneficios más importantes y cómo se trasladan al running:

Beneficio del PilatesCómo ayuda al correr
Fortalece el coreMejora la postura y retrasa la fatiga técnica
Aumenta la estabilidadAyuda a controlar pelvis, cadera y tronco
Mejora la movilidadFacilita una zancada más fluida
Trabaja la respiraciónAyuda a gestionar mejor el esfuerzo
Mejora la conciencia corporalPermite detectar tensiones y compensaciones
Refuerza glúteos y abdomen profundoFavorece una técnica más sólida
Ayuda en la prevención de lesionesReduce factores de riesgo asociados a debilidad o rigidez
Facilita la recuperaciónPuede servir como sesión suave entre entrenamientos

Mejora la fuerza del core y la estabilidad

El core no es solo “hacer abdominales”. En corredores, el core funciona como una especie de centro de control. Incluye abdomen profundo, zona lumbar, pelvis, diafragma y musculatura estabilizadora. Cuando esta zona trabaja bien, el cuerpo se mantiene más alineado y la energía se transmite mejor en cada zancada.

Un core fuerte no sirve únicamente para marcar abdomen. Sirve para sostener la postura cuando aparece la fatiga, evitar movimientos innecesarios del tronco y dar más estabilidad a la pelvis. Esto es especialmente importante en tiradas largas, cambios de ritmo o carreras con desnivel.

El Pilates trabaja mucho esa fuerza profunda. A diferencia de otros ejercicios más explosivos, aquí importa la calidad del movimiento: controlar la pelvis, mantener la columna estable, respirar sin bloquearse y activar el abdomen sin generar tensión excesiva.

Ayuda a mantener una mejor postura al correr

La postura en running no consiste en correr rígido como una tabla. Consiste en mantener una posición eficiente, relajada y estable. El tronco debe acompañar el movimiento sin hundirse, los hombros no deberían ir pegados a las orejas y la pelvis necesita suficiente control para no ir “bailando” con cada apoyo.

El Pilates ayuda a mejorar esa conciencia postural. Al trabajar de forma lenta y controlada, aprendes a reconocer cuándo estás compensando, cuándo estás cargando demasiado la zona lumbar o cuándo pierdes alineación en la pelvis.

Esto tiene una aplicación muy clara al correr: cuanto mejor controlas tu postura, menos energía desperdicias. Y en running, ahorrar energía siempre suma.

Favorece la movilidad y la flexibilidad

Muchos corredores tienen buena resistencia, pero poca movilidad. Pasan muchas horas sentados, entrenan siempre en patrones repetitivos y apenas trabajan rangos de movimiento distintos a la zancada. Resultado: caderas rígidas, espalda tensa, isquios acortados o tobillos con poca movilidad.

El Pilates puede ayudar a mejorar la movilidad de forma controlada. Y esto es importante: no se trata de volverse más flexible sin más, sino de ganar control en rangos de movimiento útiles para correr.

Una cadera con buena movilidad puede facilitar una zancada más fluida. Una columna más móvil puede ayudar a que el braceo y la respiración sean más naturales. Unos tobillos con mejor control pueden contribuir a apoyos más estables.

Puede reducir el riesgo de lesiones

Conviene ser precisos: el Pilates no garantiza que nunca te lesiones. Nadie puede prometer eso. Pero sí puede ayudar a reducir algunos factores de riesgo habituales en corredores: falta de fuerza en glúteos, debilidad del core, mala estabilidad pélvica, rigidez excesiva, desequilibrios musculares o pobre control del movimiento.

Muchos problemas aparecen cuando una zona no hace bien su trabajo y otra tiene que compensar. Por ejemplo, si la cadera no estabiliza bien, la rodilla puede recibir más carga. Si el core se fatiga demasiado pronto, la zona lumbar puede sufrir. Si los glúteos no ayudan, gemelos e isquios pueden acabar trabajando de más.

El Pilates aporta una base interesante porque obliga a moverte con atención. No es solo “hacer ejercicio”, sino aprender a controlar mejor el cuerpo.

Mejora la respiración y el control del esfuerzo

La respiración es uno de los grandes olvidados en corredores populares. Muchas veces se entrena ritmo, distancia y pulsaciones, pero no se presta tanta atención a cómo respiramos, cómo acumulamos tensión o cómo responde el cuerpo cuando el esfuerzo sube.

El Pilates trabaja la respiración de forma consciente y coordinada con el movimiento. Esto puede ayudarte a correr con menos rigidez, a relajar hombros y cuello, y a gestionar mejor la sensación de esfuerzo.

No significa que por hacer Pilates vayas a correr una maratón respirando como si nada. Pero sí puede ayudarte a ser más consciente de cuándo estás bloqueando el aire, tensando el abdomen de más o perdiendo fluidez.

Aumenta la conciencia corporal y la coordinación

Correr es un gesto repetitivo. Precisamente por eso, pequeños errores repetidos miles de veces pueden acabar generando molestias. El Pilates ayuda a detectar esos detalles: una cadera que cae, una pelvis que rota demasiado, una espalda que se arquea, un hombro que se tensa o una respiración que se bloquea.

La conciencia corporal no suena tan espectacular como “mejorar marca”, pero es una herramienta brutal. Cuanto mejor entiendes cómo se mueve tu cuerpo, más fácil es corregir, adaptar cargas y evitar que una molestia pequeña se convierta en un problema mayor.

Facilita la recuperación entre entrenamientos

No todas las sesiones tienen que dejarte reventado. De hecho, uno de los grandes errores del corredor es pensar que todo entrenamiento debe ser intenso para servir de algo.

El Pilates puede funcionar muy bien en días de descanso activo, sesiones suaves o momentos en los que no toca sumar más kilómetros. Te permite moverte, activar musculatura profunda, trabajar movilidad y soltar tensión sin añadir el mismo impacto que una carrera.

La clave está en ajustar la intensidad. Una sesión suave de Pilates puede ayudarte a recuperar; una sesión demasiado exigente, mal colocada en la semana, puede sumar fatiga innecesaria.

Pilates y prevención de lesiones en runners

La prevención de lesiones en running no depende de una sola cosa. Influyen la carga de entrenamiento, el descanso, la técnica, el calzado, la fuerza, la movilidad, el historial previo, la alimentación y hasta el estrés. Pero dentro de ese puzzle, el Pilates puede ocupar un lugar interesante.

Su valor está en trabajar el cuerpo de forma global. En vez de centrarse únicamente en músculos aislados, busca coordinación entre respiración, postura, estabilidad y movimiento. Eso encaja muy bien con el running, porque correr también es una acción global.

Rodillas, caderas y tobillos: zonas clave para corredores

Rodilla, cadera y tobillo están continuamente implicados en cada apoyo. Si una de estas zonas pierde control, las demás suelen compensar. Por eso, al hablar de lesiones de rodilla en corredores, muchas veces no basta con mirar solo la rodilla. Hay que observar qué hace la cadera, cómo se comporta el pie, si la pelvis se mantiene estable y si el core ayuda de verdad.

El Pilates trabaja mucho esa conexión. Ejercicios como el puente de glúteos, el trabajo unilateral, las planchas o los movimientos controlados de cadera pueden ayudar a mejorar la estabilidad general.

Para corredores principiantes, esto es especialmente útil. Al principio, la mejora cardiovascular suele ir más rápido que la adaptación muscular y articular. Te sientes capaz de correr más, pero tus tejidos quizá todavía no están listos para tanta carga. Por eso conviene construir una base sólida.

Dolor lumbar, fascia plantar y tendón de Aquiles

El dolor lumbar es frecuente en corredores que pierden postura cuando aparece la fatiga o que tienen poca estabilidad en la zona media. Si el tronco se hunde, la pelvis se descontrola o los glúteos no colaboran, la zona lumbar puede acabar cargando más de la cuenta.

La fascia plantar y el tendón de Aquiles también sufren mucho en running, sobre todo cuando hay aumentos bruscos de carga, poca movilidad, técnica deficiente o debilidad en la cadena posterior. El Pilates no es un tratamiento milagroso para estas molestias, pero puede ayudar como parte de una estrategia más amplia: mejorar movilidad, control, fuerza y alineación.

Importante: si ya hay dolor persistente, lo sensato es acudir a un fisioterapeuta o profesional cualificado. Entrenar con dolor y “a ver si se pasa” suele ser una mala estrategia.

La importancia de trabajar glúteos, pelvis y abdomen profundo

Si tuviera que elegir tres zonas clave para un corredor, pondría muy arriba glúteos, pelvis y abdomen profundo. No porque las demás no importen, sino porque estas zonas ayudan a estabilizar el cuerpo en cada impacto.

Los glúteos participan en la extensión de cadera y en la estabilidad lateral. La pelvis ayuda a transmitir fuerza entre tren superior e inferior. El abdomen profundo sostiene la postura y evita que el cuerpo se desmonte cuando acumulas kilómetros.

El Pilates trabaja estas áreas de forma muy específica, pero sin necesidad de cargas altas. Eso lo convierte en una opción interesante para runners que ya tienen bastante carga de carrera y quieren añadir trabajo complementario sin machacarse.

Cómo influye el Pilates en la técnica de carrera

La técnica de carrera no se mejora únicamente pensando “voy a correr bonito”. También necesitas fuerza, movilidad, coordinación y control para que esa técnica se sostenga cuando estás cansado.

Aquí el Pilates puede aportar mucho, porque no solo fortalece: enseña al cuerpo a moverse con más precisión. Y esa precisión se nota cuando corres.

Zancada más eficiente y cuerpo más estable

Una zancada eficiente no tiene por qué ser más larga. De hecho, alargar demasiado la zancada puede aumentar el impacto y hacerte correr peor. Lo que interesa es que cada apoyo sea estable, que el cuerpo avance sin movimientos innecesarios y que la energía no se pierda en balanceos excesivos.

El Pilates puede ayudar a mejorar esa estabilidad. Al fortalecer core, glúteos y musculatura profunda, el cuerpo tiende a controlar mejor el movimiento. Esto puede traducirse en una carrera más fluida, especialmente cuando empiezas a fatigarte.

Mejor control del tronco, la pelvis y el braceo

El braceo también forma parte de la carrera. Si los hombros van tensos, si el tronco rota demasiado o si la pelvis se mueve sin control, todo el patrón de carrera puede volverse menos eficiente.

Con Pilates se trabaja mucho la relación entre tronco, respiración y extremidades. Esto ayuda a que brazos y piernas se muevan de forma más coordinada, sin que el cuerpo tenga que compensar constantemente.

Una buena técnica no es correr rígido. Es correr estable, pero relajado. Firme, pero sin tensión inútil.

Menos tensión cuando aparece la fatiga

La fatiga saca a la luz las debilidades. Puedes empezar un rodaje con buena postura y acabar con los hombros arriba, la espalda hundida y la zancada pesada. Esto es normal, pero se puede mejorar.

El Pilates ayuda a mantener el control bajo fatiga porque refuerza zonas que sostienen la postura. También enseña a respirar y moverse sin bloquear el cuerpo. Ese detalle puede parecer pequeño, pero en carreras largas o entrenamientos exigentes marca diferencia.

¿Cuántas veces a la semana hacer Pilates si corres?

No necesitas hacer Pilates todos los días para notar beneficios. De hecho, si ya corres varias veces por semana, haces fuerza o preparas una carrera, añadir demasiadas sesiones puede ser contraproducente.

Mi recomendación general para empezar es sencilla: 1 o 2 sesiones semanales. Mejor poco y constante que mucho durante dos semanas y luego nada.

Frecuencia recomendada para principiantes

Si nunca has hecho Pilates, empieza con una sesión semanal de 30 a 45 minutos. El objetivo inicial no es sudar a lo loco, sino aprender la técnica: respirar, activar el core, controlar la pelvis, mover la columna y hacer los ejercicios sin compensaciones.

Cuando ya tengas más control, puedes subir a dos sesiones semanales. Para la mayoría de runners populares, esa frecuencia es más que suficiente como complemento.

Cómo combinar Pilates y running durante la semana

Una distribución sencilla podría ser:

DíaEntrenamiento
LunesPilates suave o descanso activo
MartesRodaje o series
MiércolesFuerza o Pilates
JuevesRodaje suave
ViernesDescanso
SábadoTirada larga
DomingoMovilidad, Pilates suave o paseo

No es una plantilla obligatoria. Lo importante es no colocar una sesión intensa de Pilates justo antes de un entrenamiento clave de running si sabes que te va a dejar fatigado.

¿Es mejor hacer Pilates antes o después de correr?

Depende de la intensidad y del objetivo.

Si la sesión de Pilates es suave y centrada en movilidad, puede encajar antes de correr como activación. Si es una sesión más exigente, mejor hacerla en otro momento del día, después de un rodaje fácil o en un día separado.

Antes de series, cuestas o tiradas largas, no conviene llegar con el core y los glúteos fatigados. Ahí lo inteligente es reservar energía para el entrenamiento principal.

Ejercicios de Pilates recomendados para corredores

Los mejores ejercicios de Pilates para corredores son aquellos que trabajan estabilidad, core, glúteos, movilidad de columna, control de cadera y respiración. No hace falta hacer una rutina larguísima. Con pocos ejercicios bien ejecutados puedes tener una base muy útil.

Antes de empezar, una regla sencilla: si un ejercicio te genera dolor, lo adaptas o lo paras. La técnica importa más que la cantidad de repeticiones.

Puente de glúteos

El puente de glúteos es un básico muy interesante para runners porque trabaja glúteos, pelvis y zona posterior.

Túmbate boca arriba, flexiona rodillas, apoya los pies en el suelo y eleva la pelvis de forma controlada. La idea no es subir a lo bruto, sino articular bien la columna y activar glúteos sin cargar la zona lumbar.

Puedes hacer 2 o 3 series de 8 a 12 repeticiones.

Hundred adaptado

El Hundred es un clásico de Pilates, pero para corredores principiantes conviene adaptarlo. El objetivo es activar abdomen profundo y coordinar respiración con movimiento.

Túmbate boca arriba, eleva ligeramente cabeza y hombros si no hay molestias cervicales, activa el abdomen y mueve los brazos de forma rápida pero controlada mientras respiras. También puedes mantener la cabeza apoyada si necesitas una versión más suave.

Aquí importa más respirar bien que aguantar por orgullo.

Single leg stretch

Este ejercicio trabaja core y control de pelvis mientras alternas piernas. Es útil porque introduce movimiento de extremidades sin perder estabilidad central.

Túmbate boca arriba, lleva una rodilla hacia el pecho y extiende la otra pierna, alternando de forma lenta. La pelvis debe mantenerse estable y la zona lumbar no debería arquearse en exceso.

Hazlo despacio. Si pierdes control, reduce rango de movimiento.

Plancha o apoyo frontal

La plancha es sencilla, pero muy eficaz si se hace bien. Trabaja core, hombros, glúteos y control postural.

Puedes empezar con una plancha apoyando rodillas. Mantén el cuerpo alineado, abdomen activo y respiración fluida. No busques aguantar dos minutos si a los veinte segundos ya estás compensando.

Mejor 3 series de 20-30 segundos bien hechas que una plancha eterna con mala técnica.

Swimming

El Swimming trabaja la cadena posterior, la coordinación y la estabilidad de espalda. Tumbado boca abajo, alternas brazo y pierna contraria de forma controlada, como si nadaras.

Para corredores, puede ser útil porque activa espalda, glúteos y control cruzado, algo muy presente en la carrera.

Haz movimientos pequeños y evita levantar demasiado la cabeza.

Movilidad de columna y cadera

Añadir ejercicios de movilidad de columna y cadera es clave. Puedes incluir gato-camello, rotaciones torácicas suaves, círculos de cadera o estiramientos dinámicos controlados.

Esto ayuda especialmente a corredores que pasan muchas horas sentados o que notan rigidez al empezar a correr.

Pilates para mujeres corredoras: suelo pélvico, postura y estabilidad

En mujeres corredoras, el Pilates puede tener un interés añadido por el trabajo de suelo pélvico y estabilidad lumbopélvica. El running es un deporte de impacto, y cada zancada genera fuerzas que el cuerpo tiene que absorber y gestionar.

Esto no significa que todas las mujeres corredoras tengan problemas de suelo pélvico, ni que el Pilates sea la única solución. Pero sí puede ser una herramienta útil dentro de un enfoque bien planteado.

Por qué el suelo pélvico importa en deportes de impacto

El suelo pélvico participa en la estabilidad del core, la postura y la gestión de presiones internas. En deportes de impacto como el running, esta zona puede verse exigida, especialmente tras embarazo, parto, cambios hormonales o aumentos bruscos de entrenamiento.

El Pilates trabaja la respiración, el abdomen profundo y el control de pelvis, elementos que se relacionan con una mejor gestión de la presión intraabdominal.

Si hay síntomas como escapes de orina, sensación de peso o molestias, lo recomendable es acudir a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico. Normalizar síntomas no significa ignorarlos.

Cómo puede ayudar el Pilates en la estabilidad lumbopélvica

La estabilidad lumbopélvica es importante para cualquier runner, pero en mujeres corredoras puede tener un papel especialmente relevante cuando se busca correr con seguridad, control y buena postura.

Ejercicios bien adaptados de Pilates pueden ayudar a coordinar respiración, abdomen profundo, glúteos y suelo pélvico. La clave está en no hacer ejercicios al azar, sino elegir aquellos que permitan controlar bien la pelvis y evitar presión excesiva.

Errores comunes al combinar Pilates y running

El Pilates puede ayudar mucho, pero como cualquier herramienta, hay que usarla bien. El objetivo no es añadir más carga sin pensar, sino complementar el running de forma inteligente.

Hacer sesiones demasiado intensas antes de entrenamientos fuertes

Si haces una sesión dura de Pilates justo antes de series, cuestas o tirada larga, puedes llegar con fatiga en core, glúteos o piernas. Eso puede empeorar tu técnica y aumentar la sensación de esfuerzo.

Coloca las sesiones intensas lejos de los entrenamientos clave. Para antes de correr, mejor movilidad suave o activación ligera.

Buscar solo flexibilidad y olvidarse del control

Muchos corredores llegan al Pilates pensando solo en estirar. Pero el verdadero valor está en combinar movilidad con control. No sirve de mucho ganar rango de movimiento si luego no eres capaz de estabilizarlo.

La idea no es hacer posturas espectaculares, sino moverte mejor cuando corres.

No adaptar los ejercicios al nivel del corredor

No todos los runners necesitan lo mismo. Un principiante, una corredora posparto, alguien que prepara una maratón y una persona con dolor lumbar no deberían hacer exactamente la misma sesión.

Adapta dificultad, intensidad y frecuencia. Y si hay lesión o dolor persistente, mejor trabajar con un profesional.

Entonces, ¿merece la pena hacer Pilates para correr mejor?

Sí, merece la pena si lo entiendes como un complemento. El Pilates puede ayudarte a correr con un cuerpo más estable, más móvil y mejor coordinado. No va a sustituir tus entrenamientos de running, pero puede hacer que los aproveches mejor.

Sus beneficios principales para corredores están en la fuerza del core, la postura, la movilidad, la respiración, la prevención de molestias y la recuperación. Además, te obliga a prestar atención a cómo te mueves, algo que muchos runners pasan por alto hasta que aparece una lesión.

Para empezar, no hace falta complicarse. Una sesión semanal ya es un buen primer paso. Si puedes hacer dos, mejor. Lo importante es la constancia y la calidad del movimiento.

Correr más no siempre es la respuesta. A veces, correr mejor empieza por aprender a controlar mejor el cuerpo.

Preguntas frecuentes sobre Pilates para corredores

¿El Pilates ayuda realmente a correr mejor?

Sí, puede ayudar. El Pilates trabaja fuerza profunda, estabilidad, movilidad, postura, respiración y conciencia corporal. Todo eso influye en la técnica de carrera y en cómo el cuerpo soporta la fatiga.

¿Pilates o yoga para corredores?

Depende del objetivo. El Pilates suele ser más específico para trabajar core, control postural y estabilidad. El yoga puede ser muy útil para movilidad, respiración y flexibilidad general. Ambos pueden complementar el running, pero si buscas estabilidad y fuerza profunda, el Pilates suele encajar muy bien.

¿Puedo hacer Pilates si estoy preparando una media maratón o maratón?

Sí, pero ajustando la intensidad. En fases de mucha carga, usa el Pilates como complemento, no como una sesión que te deje agotado. Una o dos sesiones suaves a la semana pueden ayudarte a mantener movilidad y control sin añadir demasiado impacto.

¿Sirve el Pilates para evitar lesiones al correr?

Puede ayudar a reducir factores de riesgo, como debilidad del core, falta de movilidad, mala postura o desequilibrios musculares. Aun así, no garantiza evitar lesiones. La prevención también depende de descanso, carga de entrenamiento, técnica, fuerza, nutrición y recuperación.

¿Se puede hacer Pilates en casa si soy runner principiante?

Sí, siempre que empieces con ejercicios básicos y buena técnica. Puente de glúteos, plancha adaptada, movilidad de columna y trabajo suave de core pueden ser un buen inicio. Si tienes molestias o dudas, lo ideal es aprender con un profesional antes de avanzar.

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Conclusión

El Pilates puede ser uno de los mejores complementos para corredores porque trabaja justo lo que muchas veces falta en el entrenamiento de running: control, estabilidad, movilidad, respiración y fuerza profunda.

No necesitas convertirlo en el centro de tu planificación. Basta con integrarlo de forma inteligente, una o dos veces por semana, y elegir ejercicios que realmente aporten a tu forma de correr.

Si corres habitualmente y quieres mejorar tu técnica, reducir molestias, recuperarte mejor y sentir el cuerpo más estable, el Pilates es una opción muy recomendable. No se trata de correr menos, sino de preparar mejor el cuerpo para correr más fuerte, más suelto y con más control.

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fuerza, pilates


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