
Efectos Glutamina en el estómago del corredor: cómo y cuándo usarla
Cuando se habla de glutamina en running, casi siempre se cae en lo mismo: recuperación muscular, sistema inmune y suplementación para deportistas. Todo eso está bien, pero en mi caso el interés por la glutamina vino por otro lado mucho más concreto: el estómago.
Después de años corriendo pruebas largas, maratones y ultras de montaña, he comprobado que el sistema digestivo también se “entrena”, se fatiga y se resiente. No es solo cuestión de piernas cargadas. Tras una carrera larga, a veces el estómago queda tocado durante horas o incluso días: menos apetito, digestiones raras, molestias, sensación de inflamación o esa impresión de que el cuerpo ha recibido una paliza por dentro.
La ciencia va bastante en esa línea. En corredores de resistencia, las molestias gastrointestinales son frecuentes y pueden incluir dolor abdominal, náuseas, diarrea, urgencia para ir al baño, hinchazón o reflujo. Algunos estudios sitúan la prevalencia de síntomas gastrointestinales en corredores de resistencia en rangos amplios, aproximadamente del 30 al 90%, dependiendo del método, distancia, intensidad y población estudiada (Parnell et al., 2020).
La glutamina no es una solución mágica ni un “seguro antidolor de barriga”. Pero sí tiene una relación interesante con la barrera intestinal, la mucosa digestiva y la respuesta del organismo al ejercicio intenso. Algunas investigaciones han observado que la suplementación con glutamina puede reducir marcadores de permeabilidad intestinal tras ejercicio exigente, especialmente en condiciones de calor o estrés fisiológico (Pugh et al., 2017; Chantler et al., 2022).
Por eso, en este artículo no voy a venderte la glutamina como un atajo para correr más rápido. La voy a tratar como lo que creo que es: una herramienta que puede tener sentido en corredores de larga distancia que sufren del estómago, preparan maratones, hacen ultra trail o atraviesan bloques de entrenamiento muy exigentes.
Qué tiene que ver la glutamina con el estómago del corredor
La glutamina es un aminoácido que el cuerpo puede fabricar, pero que en situaciones de estrés fisiológico puede volverse más relevante. En deporte de resistencia, ese estrés puede venir de entrenamientos largos, calor, deshidratación, daño muscular, falta de descanso o competiciones muy prolongadas. Una revisión reciente sobre glutamina y ejercicio señala que este aminoácido participa en funciones relacionadas con energía celular, equilibrio ácido-base, defensa antioxidante, sistema inmune e integridad de la barrera intestinal (Djordjevic et al., 2026).
Aquí está la clave para corredores: el intestino no es un tubo pasivo. Durante una maratón o una ultra, el cuerpo redistribuye sangre hacia los músculos y la piel, sobre todo si hace calor. Eso puede reducir el flujo sanguíneo digestivo, alterar la motilidad, aumentar la permeabilidad intestinal y favorecer molestias. Parnell et al. (2020) resumen que las causas de los síntomas gastrointestinales en corredores son multifactoriales: fisiológicas, nutricionales, mecánicas y psicológicas.
La glutamina y la barrera intestinal
La barrera intestinal funciona como una especie de filtro. Permite absorber nutrientes, pero debe limitar el paso de sustancias no deseadas. Cuando el ejercicio es largo, intenso o en calor, esa barrera puede alterarse. En investigación se habla de marcadores como la relación lactulosa/rhamnosa o lactulosa/manitol, y de proteínas como I-FABP, que se usan para estimar daño o permeabilidad intestinal.
En un estudio con corredores, Pugh et al. (2017) probaron glutamina 2 horas antes de correr 60 minutos en calor, con dosis de 0,25, 0,5 y 0,9 g/kg de masa libre de grasa. Los autores observaron una atenuación de la permeabilidad gastrointestinal frente a placebo, aunque dejaron claro que no estaba del todo demostrado que eso se tradujera en menos síntomas digestivos subjetivos.
Esto es importante: mejorar un marcador intestinal no significa automáticamente que nunca tendrás diarrea, náuseas o dolor de estómago corriendo. Pero sí abre una vía interesante para quienes sufrimos más en carreras largas.
Por qué el running de larga distancia castiga tanto el sistema digestivo
El running tiene algo especial frente a otros deportes de resistencia: impacto repetido. Cada zancada mueve el aparato digestivo. Si a eso le sumas intensidad, geles, cafeína, nervios, calor, sales, bajadas largas en montaña y muchas horas de esfuerzo, el cóctel es perfecto para que el estómago proteste.
Karhu et al. (2017) observaron que correr 90 minutos a ritmo exigente puede causar daño en el intestino delgado y aumentar la permeabilidad intestinal, aunque esos cambios no siempre se correlacionan directamente con los síntomas que percibe el corredor.
En mi caso, esta parte me encaja mucho con lo vivido en maratones y ultras de montaña. Muchas veces el problema no aparece solo durante la prueba, sino después: cuando ya has terminado, las piernas están destrozadas y el estómago también parece necesitar su propia recuperación.
¿Sirve la glutamina para prevenir problemas gastrointestinales corriendo?
La respuesta honesta es: puede tener sentido en algunos casos, pero no es una garantía.
Si buscas “glutamina estomago running” porque quieres evitar diarrea, náuseas, retortijones o molestias durante una carrera larga, hay que poner orden. La glutamina puede ser interesante por su relación con la barrera intestinal, pero los problemas gastrointestinales del corredor no dependen de una sola causa.
Pueden venir de una mala estrategia de hidratación, exceso de fibra antes de competir, demasiados geles, concentración alta de carbohidratos, cafeína, calor, ritmo demasiado alto, falta de entrenamiento intestinal o simplemente predisposición individual. Scrivin et al. (2022) encontraron que los deportistas de resistencia usan estrategias como reducir fibra, probar dietas bajas en FODMAP, evitar lácteos o ajustar carbohidratos para manejar síntomas gastrointestinales asociados al ejercicio.
Lo que parece tener sentido en maratones y ultras
La glutamina puede tener más sentido cuando el contexto se parece a esto:
- Preparas una maratón o ultra trail.
- Tienes historial de molestias digestivas en pruebas largas.
- Entrenas o compites con calor.
- Vienes de un bloque de mucha carga.
- Notas que después de esfuerzos largos el estómago tarda en volver a la normalidad.
- Ya has trabajado lo básico: hidratación, geles, sales, desayuno, fibra y entrenamiento intestinal.
En una revisión sistemática sobre suplementos y daño/permeabilidad intestinal asociados al ejercicio, Chantler et al. (2022) concluyeron que la mayoría de estudios con glutamina y calostro bovino mostraban reducciones en algunos marcadores de daño celular intestinal y permeabilidad frente a placebo, aunque también subrayaron la heterogeneidad de protocolos y la necesidad de interpretar los resultados con cautela.
Dicho de forma práctica: si ya cuidas lo importante, la glutamina puede ser un complemento razonable para probar en entrenamientos largos, no el día de la carrera por primera vez.
Lo que no deberías esperar de la glutamina
No deberías esperar que la glutamina:
- Compense una mala pauta de geles.
- Evite molestias si sales demasiado fuerte.
- Solucione una intolerancia alimentaria.
- Sustituya una buena hidratación.
- Mejore directamente tu ritmo de carrera.
- Arregle problemas digestivos crónicos sin valoración profesional.
La revisión de Djordjevic et al. (2026) resume bien este punto: los ensayos clínicos sobre glutamina y ejercicio muestran resultados heterogéneos; algunos encuentran mejoras en marcadores de permeabilidad intestinal, daño epitelial, inflamación o recuperación, mientras que otros muestran efectos mínimos o nulos, especialmente en rendimiento.
Por eso me parece más sensato plantearla como apoyo digestivo y de recuperación en contextos exigentes, no como suplemento milagro para correr más.
Glutamina antes de correr: cuándo tomarla y en qué casos probarla
La glutamina antes de correr tiene sentido sobre todo si tu objetivo es llegar al esfuerzo con el intestino algo más protegido, especialmente si vas a correr largo, con calor o a intensidad sostenida.
En el estudio de Pugh et al. (2017), la glutamina se tomó 2 horas antes de una carrera de 60 minutos en cinta al 70% del VO₂max en ambiente de 30 °C. Incluso la dosis más baja, 0,25 g/kg de masa libre de grasa, redujo la permeabilidad gastrointestinal respecto a placebo, aunque las dosis mayores parecieron más efectivas.
Eso no significa que todo corredor deba tomar dosis altas. De hecho, cuanto más cerca estés de competir, más importante es no meter nada que pueda sentarte raro.
Antes de una tirada larga o carrera con calor
Si vas a probar glutamina, el mejor sitio para hacerlo es una tirada larga controlada, no una carrera objetivo. Por ejemplo:
- Tirada larga de 2–4 horas.
- Entrenamiento con desnivel.
- Simulación de nutrición de carrera.
- Rodaje largo con calor.
- Bloque final de preparación de maratón o ultra.
En mi caso, la he visto más útil cuando la carrera o el entrenamiento tenían pinta de castigar el sistema digestivo: muchas horas, montaña, calor o intensidad acumulada. No la entiendo como algo para un rodaje suave de 45 minutos, sino para esos días en los que sabes que el cuerpo va a recibir tralla.
Durante bloques de entrenamiento exigentes
También puede tener sentido en semanas donde el volumen y la carga digestiva suben: más geles, más comida durante entrenos, menos descanso, más inflamación general y más fatiga. En ese contexto, no buscaría “sentir un chute”, sino llegar mejor al siguiente entrenamiento y notar el estómago menos tocado.
La revisión de Chantler et al. (2022) destaca que no hay una única estrategia universal para reducir el impacto gastrointestinal del ejercicio; factores como la modalidad, duración, calor, antecedentes de síntomas y oportunidades de alimentación durante el evento deben guiar la decisión.
Glutamina después de correr: recuperación digestiva tras maratones y ultras
Aquí es donde más me gusta hablar de glutamina para corredores: después del esfuerzo.
Normalmente pensamos en recuperar piernas: proteína, hidratos, sueño, masaje, movilidad, descanso. Pero después de una maratón, una ultra o una tirada larga muy dura, el estómago también puede quedar tocado. A veces no apetece comer, entran peor los alimentos, hay diarrea, náuseas leves o una sensación digestiva extraña durante el resto del día.
Cuando he usado glutamina tras carreras largas, mi sensación ha sido que ayudaba a recuperar el estómago de ese esfuerzo que se daña en maratones o ultras de montaña. No como una varita mágica, sino como una pieza más dentro de la recuperación.
Recuperar el estómago también cuenta
La literatura apoya que el ejercicio de resistencia puede afectar al tracto gastrointestinal. En la revisión de Chantler et al. (2022), se explica que el ejercicio puede asociarse a hipoperfusión esplácnica, daño de células intestinales, aumento de permeabilidad y mayor respuesta inflamatoria.
Esto encaja con la experiencia de muchos corredores: terminas la carrera y no solo tienes agujetas; también tienes el aparato digestivo sensible.
Por eso, una estrategia de recuperación postcarrera debería pensar en:
- Rehidratación.
- Sodio y electrolitos.
- Carbohidratos tolerables.
- Proteína fácil de digerir.
- Comidas simples las primeras horas.
- Descanso real.
- Y, si te funciona, glutamina como apoyo adicional.
Cómo combinarla con proteína, hidratos y comida postcarrera
La glutamina no sustituye a lo básico. Después de correr largo, lo prioritario sigue siendo reponer líquidos, sodio, glucógeno y proteína. La glutamina puede encajar dentro de un recuperador o tomada aparte, pero no debería desplazar una comida bien tolerada.
Una forma práctica de plantearlo sería:
| Momento | Objetivo | Enfoque práctico |
|---|---|---|
| 0–2 h postcarrera | Rehidratar y empezar recuperación | Agua, sodio, carbohidratos suaves, proteína si entra bien |
| 2–6 h postcarrera | Normalizar digestión | Comida sencilla, baja en grasa y fibra si el estómago está sensible |
| Día siguiente | Recuperar estómago y carga general | Comidas completas, descanso y valorar glutamina si ya la toleras |
La clave es esta: si algo te revuelve el estómago después de una ultra, no es buen recuperador para ti, aunque sea perfecto en teoría.
Dosis de glutamina para corredores: referencia práctica y precauciones
Aquí conviene separar ciencia, práctica y prudencia.
Los estudios usan protocolos muy distintos. Pugh et al. (2017) probaron dosis agudas de 0,25, 0,5 y 0,9 g/kg de masa libre de grasa antes de correr en calor. Otros trabajos y revisiones incluyen dosis y duraciones variables, por lo que no existe una dosis única establecida para todos los corredores.
La revisión de Djordjevic et al. (2026) señala que las dosis en estudios de ejercicio varían mucho, desde 0,15 hasta 0,9 g/kg/día o entre 0,6 y 20 g/día, y que no puede recomendarse una dosis óptima general por la variabilidad de protocolos, necesidades y tolerancia individual. También menciona que dosis más altas pueden generar molestias gastrointestinales dependientes de la dosis.
Rango habitual usado en corredores y deportistas de resistencia
En la práctica deportiva se ven mucho rangos de 5–10 g/día, a menudo divididos o usados alrededor del entrenamiento. Para un corredor popular, me parece más razonable empezar por abajo y observar tolerancia.
Una pauta prudente sería:
- Probar primero en días de entrenamiento, nunca en carrera.
- Empezar con dosis baja.
- No mezclar de golpe con otros suplementos nuevos.
- Evaluar sensaciones durante y después.
- Mantener lo que funciona y eliminar lo que molesta.
En ultra trail, donde el estómago es media carrera, la tolerancia manda más que la teoría.
Cuándo consultar con un profesional
Consulta con un dietista-nutricionista deportivo o médico si:
- Tienes enfermedad renal, hepática o digestiva diagnosticada.
- Tomas medicación.
- Sufres diarrea, vómitos o dolor intenso en carrera.
- Ves sangre en heces tras correr.
- Tienes pérdida de peso no buscada.
- Los síntomas digestivos condicionan tus entrenamientos o competiciones.
La glutamina puede formar parte de una estrategia, pero no debería tapar un problema médico ni sustituir una valoración profesional.
Glutamina, running y salud intestinal: mi conclusión práctica
Mi forma de verlo es sencilla: la glutamina no es para todos los corredores, pero puede tener sentido para algunos.
Si corres 2 o 3 días por semana, haces rodajes suaves y no tienes molestias digestivas, probablemente no sea prioritaria. Antes miraría sueño, alimentación general, fuerza, hidratación y planificación del entrenamiento.
Pero si preparas maratón, ultra trail o carreras largas, y sabes que tu estómago sufre, entonces sí puede ser una herramienta interesante para probar. Sobre todo si ya has ajustado lo básico: desayuno, fibra, geles, sales, cafeína, ritmo e hidratación.
La evidencia actual apunta a que la glutamina puede ayudar a modular marcadores de permeabilidad intestinal en ciertos escenarios de ejercicio, especialmente en running con calor o esfuerzos exigentes, pero los resultados no son uniformes y no siempre se traducen en menos síntomas digestivos percibidos (Pugh et al., 2017; Abbasi et al., 2024; Djordjevic et al., 2026).
En mi caso, la he notado más útil como apoyo para prevenir parte del castigo gastrointestinal en carreras largas y para recuperar mejor el estómago en los días posteriores a maratones o ultras de montaña. No la veo como un acelerador de rendimiento, sino como una ayuda para que el cuerpo tolere mejor esfuerzos que son agresivos por naturaleza.
Para quién puede tener sentido
Puede tener sentido si:
- Corres maratones o ultras.
- Haces trail running de larga distancia.
- Sufres molestias gastrointestinales recurrentes.
- Te cuesta comer después de carreras largas.
- Entrenas con calor.
- Estás en bloques de carga muy exigentes.
- Ya has probado estrategias básicas y quieres afinar.
Para quién probablemente no sea necesaria
Probablemente no sea prioritaria si:
- No tienes problemas digestivos corriendo.
- Haces entrenamientos cortos o moderados.
- Buscas mejorar marca por efecto directo.
- No tienes una buena estrategia de nutrición base.
- Esperas que sustituya el entrenamiento intestinal.
Preguntas frecuentes sobre glutamina, estómago y running
¿La glutamina ayuda con el estómago al correr?
Puede ayudar en algunos corredores, sobre todo por su relación con la barrera intestinal y la permeabilidad digestiva. Algunos estudios han encontrado mejoras en marcadores intestinales tras ejercicio exigente, pero eso no garantiza que desaparezcan los síntomas gastrointestinales durante la carrera (Pugh et al., 2017; Chantler et al., 2022).
¿La glutamina evita la diarrea del corredor?
No se puede afirmar eso. La diarrea del corredor depende de muchos factores: intensidad, impacto, calor, hidratación, fibra, geles, cafeína, estrés y tolerancia individual. La glutamina podría apoyar la integridad intestinal, pero no es un antidiarreico ni una garantía.
¿Es mejor tomar glutamina antes o después de correr?
Depende del objetivo. Antes de correr puede tener sentido si buscas apoyar la barrera intestinal antes de un esfuerzo largo. Después puede tener sentido si tu prioridad es recuperación digestiva. La evidencia sobre el mejor momento aún no es concluyente, y las revisiones recientes piden más estudios comparando timing y dosis (Djordjevic et al., 2026).
¿Puedo tomar glutamina antes de una ultra trail?
Sí, pero solo si ya la has probado antes en entrenamientos largos. En una ultra no se estrena nada: ni geles, ni zapatillas, ni sales, ni glutamina. Si te sienta bien en tiradas largas, puede formar parte de tu estrategia.
¿La glutamina mejora el rendimiento?
No de forma consistente. La evidencia actual no apoya la glutamina como suplemento principal para mejorar rendimiento directo. Su interés en running de larga distancia está más en la tolerancia gastrointestinal, la recuperación y el contexto de estrés fisiológico que en correr más rápido por sí sola (Djordjevic et al., 2026).
¿Puede sentar mal al estómago?
Sí, sobre todo en dosis altas o si se toma cerca del ejercicio sin haberla probado antes. Por eso conviene empezar con dosis bajas y testarla en entrenamientos, no en competición. La revisión de Djordjevic et al. (2026) menciona que dosis elevadas pueden provocar molestias gastrointestinales dependientes de la dosis.
Conclusión
La glutamina para el estómago en running tiene sentido cuando dejamos de verla como un suplemento para “rendir más” y empezamos a verla como una posible ayuda para tolerar mejor el estrés digestivo de la larga distancia.
En maratón y ultra trail, el estómago puede ser tan decisivo como las piernas. Si falla, la carrera se complica. Y aunque la glutamina no soluciona por sí sola una mala estrategia nutricional, sí puede ser interesante en corredores que sufren molestias gastrointestinales, entrenan con mucho volumen o notan que después de carreras largas el sistema digestivo queda tocado.
Mi conclusión práctica es esta: primero entrena el estómago, ajusta hidratación, fibra, geles, cafeína y ritmo. Después, si sigues buscando una ayuda extra, prueba la glutamina en entrenamientos largos y observa. En mi caso, ha sido útil tanto para prevenir parte del castigo digestivo en maratones y ultras de montaña como para recuperar mejor el estómago los días posteriores.
No es magia. Pero bien usada, puede ser una herramienta más dentro de una estrategia inteligente de corredor de resistencia.
Bibliografía en formato APA
Abbasi, F., Haghighat Lari, M. M., Khosravi, G. R., Mansouri, E., Payandeh, N., & Milajerdi, A. (2024). A systematic review and meta-analysis of clinical trials on the effects of glutamine supplementation on gut permeability in adults. Amino Acids, 56, Article 60.
Chantler, S., Griffiths, A., Matu, J., Davison, G., Holliday, A., & Jones, B. (2022). A systematic review: Role of dietary supplements on markers of exercise-associated gut damage and permeability. PLOS ONE, 17(4), e0266379.
Djordjevic, B., Stojiljkovic, V., Velickov, A., et al. (2026). Glutamine supplementation and exercise: A narrative review of biochemical mechanisms and timing strategies. Medicina, 62(2), 329.
Karhu, E., Forsgård, R., Alanko, L., Alfthan, H., Pussinen, P., Hämäläinen, E., & Korpela, R. (2017). Exercise and gastrointestinal symptoms: Running-induced changes in intestinal permeability and markers of gastrointestinal function in asymptomatic and symptomatic runners. European Journal of Applied Physiology, 117(12), 2519–2526.
Martinez, I. G., Mika, A. S., Biesiekierski, J. R., & Costa, R. J. S. (2023). The effect of gut-training and feeding-challenge on markers of gastrointestinal status in response to endurance exercise: A systematic literature review. Sports Medicine, 53(6), 1175–1200.
Parnell, J. A., Wagner-Jones, K., Madden, R. F., & Erdman, K. A. (2020). Dietary restrictions in endurance runners to mitigate exercise-induced gastrointestinal symptoms. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 17, Article 32.
Pugh, J. N., Sage, S., Hutson, M., Doran, D. A., Fleming, S. C., Highton, J., Morton, J. P., & Close, G. L. (2017). Glutamine supplementation reduces markers of intestinal permeability during running in the heat in a dose-dependent manner. European Journal of Applied Physiology, 117, 2569–2577.
Scrivin, R., Costa, R. J. S., Pelly, F., Lis, D., & Slater, G. (2022). An exploratory study of the management strategies reported by endurance athletes with exercise-associated gastrointestinal symptoms. Frontiers in Nutrition, 9, Article 1003445.
Zuhl, M. N., Lanphere, K. R., Kravitz, L., Mermier, C. M., Schneider, S., Dokladny, K., & Moseley, P. L. (2014). Effects of oral glutamine supplementation on exercise-induced gastrointestinal permeability and tight junction protein expression. Journal of Applied Physiology, 116(2), 183–191.



