
Kilian Jornet utiliza Aceite de Oliva ¿Revolución Nutricional?
¿Kilian Jornet corre a base de aceite? En muchas revistas te intentan vender el clic bait con que sí, pero no es exactamente así. En algunas competiciones y retos de ultraresistencia ha utilizado aceite de oliva, aceite de coco, aguacate, frutos secos y otros alimentos ricos en grasas, pero nunca como sustitutos permanentes de los carbohidratos.
Su estrategia en Western States 2025 es el mejor ejemplo. Kilian comenzó la prueba con una alimentación mixta, fue aumentando progresivamente los hidratos de carbono y terminó consumiendo alrededor de 110 gramos por hora. Más que una dieta keto, lo que vemos es una forma muy avanzada de adaptar la energía a la duración, la intensidad y la tolerancia digestiva de cada momento (Jornet, 2025b; Mougin et al., 2026).
A mí lo que más me interesa de este caso no es el titular de «Kilian bebe aceite». Lo realmente interesante es que su organismo parece capaz de utilizar diferentes combustibles con mucha eficiencia y que él adapta lo que come a las necesidades concretas del esfuerzo.
Respuesta rápida: sí utiliza grasas, pero no corre solo con aceite
Sí, Kilian Jornet utiliza grasas durante algunos retos y competiciones, tanto mediante alimentos como aguacate, frutos secos o cacao como añadiendo aceite de oliva o de coco. Sin embargo, también ingiere cantidades muy elevadas de carbohidratos cuando el ritmo, el desnivel o la fase de la carrera lo exigen.
Por eso, decir que «Kilian corre con aceite» es cierto solo a medias. Es un titular efectivo, pero da una imagen equivocada de su estrategia.
En Western States 2025, por ejemplo, dividió su alimentación en tres grandes fases:
| Fase aproximada | Estrategia nutricional |
|---|---|
| Primeras cuatro horas | Mezcla cercana al 50 % de alimentos ricos en grasas y 50 % de alimentos ricos en carbohidratos |
| Parte intermedia | Unos 60-80 g de carbohidratos por hora, acompañados de algo de grasa |
| Parte final | Carbohidratos prácticamente en exclusiva, hasta aproximadamente 110 g/h |
Durante las primeras horas utilizó aguacate, aceite de coco, frutos secos, dátiles, plátano, avena, cacao y remolacha. En la parte intermedia aumentó los alimentos ricos en carbohidratos y los geles. Finalmente, cuando necesitó mantener una intensidad alta, pasó a una estrategia casi exclusivamente basada en carbohidratos (Jornet, 2025b).
El estudio científico publicado posteriormente calculó una ingesta total de 6.720 kcal y una media aproximada de 86 gramos de carbohidratos por hora durante las 14 horas, 19 minutos y 22 segundos que duró su carrera. También registró un gasto energético de 16.104 kcal y una ingesta de 12,5 litros de líquido (Mougin et al., 2026).
Solo con estos datos ya podemos desmontar la primera confusión: Kilian no sustituuyó los carbohidratos por grasa. Los combinó y modificó sus proporciones según avanzaba la prueba.
Esta idea coincide con el mensaje principal que intento transmitir cuando hablo de su alimentación: no se trata de elegir entre azúcar o grasa, sino de saber qué combustible interesa en cada momento.
Qué grasas ha utilizado Kilian Jornet
En sus estrategias aparecen distintas fuentes de grasa. No todas se digieren igual ni se utilizan con el mismo objetivo.
Entre los alimentos documentados encontramos:
- Aceite de oliva.
- Aceite de coco.
- Aguacate.
- Frutos secos y cremas de frutos secos.
- Cacao o chocolate.
- Queso y huevos en retos de varios días.
- Batidos densos y alimentos sólidos con una mezcla de grasas y carbohidratos.
En States of Elevation, Kilian explicó que durante la actividad recurría a bocadillos con hummus, aguacate o queso, frutos secos, chocolate y batidos densos. También podía añadir aceite de oliva o de coco al agua para elevar la cantidad de energía transportada (Jornet, 2025a).
Ingerir grasa no es lo mismo que quemar grasa corporal
Aquí conviene separar tres conceptos que suelen mezclarse:
- La grasa almacenada en el organismo.
- La capacidad de oxidar esa grasa para generar energía.
- La grasa que se ingiere durante un entrenamiento o una carrera.
Un corredor puede obtener una proporción importante de su energía de las reservas grasas sin ingerir aceite. Del mismo modo, tomar grasa durante una carrera no garantiza que esa grasa se utilice inmediatamente ni que mejore el rendimiento.
El organismo emplea grasas y carbohidratos simultáneamente. Lo que cambia es cuánto aporta cada combustible según la intensidad, el estado de las reservas de glucógeno, la alimentación previa, la duración, la temperatura y el nivel de entrenamiento. En general, la contribución de los carbohidratos aumenta cuando se eleva la intensidad y es necesario producir energía con mayor rapidez (Podlogar & Wallis, 2022).
Este matiz es importante porque algunos titulares dan a entender que Kilian puede rendir gracias al aceite que acaba de ingerir. La realidad es mucho más compleja: su rendimiento depende de sus reservas corporales, del combustible externo, de años de entrenamiento y de una capacidad digestiva muy desarrollada.
Cómo se alimentó Kilian Jornet en sus principales retos
No podemos analizar la alimentación de Kilian como si todas sus pruebas fueran iguales. Un reto de 31 días no plantea las mismas necesidades que una carrera de 100 millas disputada a una intensidad elevada.
UTMB 2022: un caso fisiológico excepcional
En 2022, Kilian ganó el Ultra-Trail du Mont-Blanc y estableció entonces un nuevo récord de la prueba. Durante la carrera se recopilaron diferentes datos fisiológicos que más tarde fueron presentados en una carta científica firmada por Jesús Álvarez-Herms y el propio Jornet.
Los autores describieron el caso como un ejemplo excepcional de los límites metabólicos alcanzados por un deportista de élite. El trabajo se basó en un único atleta, por lo que no permite afirmar que otros corredores puedan reproducir sus resultados, pero aporta una perspectiva muy valiosa sobre la fisiología de la ultraresistencia al máximo nivel (Álvarez-Herms & Jornet, 2024).
Mi forma de explicarlo es que Kilian parece competir con varios motores disponibles. Puede recurrir en mayor o menor medida a los carbohidratos, las grasas y el metabolismo del lactato, en lugar de depender de una sola vía energética.
Esto no significa que su organismo rompa las reglas de la fisiología. Todos utilizamos mezclas de sustratos energéticos. Lo excepcional es la cantidad de energía que puede producir, la intensidad que sostiene durante tantas horas y su capacidad para seguir alimentándose mientras compite.
Western States 2025: de la alimentación mixta a 110 g/h de carbohidratos
Western States ofrece probablemente la información más útil porque disponemos tanto del relato detallado de Kilian como de un estudio científico realizado durante la carrera.
En las primeras horas, con temperaturas más bajas y el cuerpo todavía fresco, Kilian tomó grandes ingestas separadas en el tiempo y compuestas por una mezcla aproximada del 50 % de grasas y el 50 % de carbohidratos. Más tarde, con el aumento de la temperatura y del esfuerzo, pasó a realizar tomas más frecuentes y aumentó la disponibilidad de carbohidratos.
En la parte final eliminó prácticamente la grasa de la ingesta y tomó 55 gramos de carbohidratos cada media hora, lo que equivale a unos 110 g/h. También señaló que había entrenado esta estrategia para poder tolerarla sin molestias gastrointestinales (Jornet, 2025b).
El estudio posterior confirmó una media de unos 86 g/h de carbohidratos para el conjunto de la prueba. El cálculo científico de 6.720 kcal fue algo superior a las 6.160 kcal que Kilian había estimado inicialmente en su relato personal, algo comprensible porque el estudio revisó con mayor detalle toda la ingesta (Mougin et al., 2026).
La conclusión es clara: Western States no demuestra que la grasa sustituya a los carbohidratos. Demuestra que un atleta puede utilizar una estrategia mixta al principio y aumentar los carbohidratos cuando necesita sostener más intensidad.
States of Elevation: densidad energética y logística
States of Elevation fue un proyecto completamente diferente. Kilian enlazó cumbres de más de 14.000 pies en Estados Unidos desplazándose únicamente a pie y en bicicleta.
El reto acumuló 1.012 kilómetros corriendo y 4.133 kilómetros en bicicleta, con 123.045 metros de desnivel positivo. En total fueron 489 horas de actividad distribuidas durante 31 días (Jornet, 2025a).
En un proyecto así, el aceite tiene una utilidad muy fácil de entender: concentra mucha energía en poco peso y volumen. Cuando hay que cargar el alimento durante horas o no se sabe cuándo aparecerá la siguiente oportunidad para comer, esa densidad energética resulta práctica.
Kilian no vivió únicamente de aceite. Su alimentación incluía yogur, frutas, miel, pan, crema de frutos secos, huevos, bocadillos, arroz, pasta, patata, tofu y otros alimentos. El aceite era un complemento para aumentar las calorías de determinadas tomas (Jornet, 2025a).
Por eso no podemos extrapolar esta estrategia directamente a una carrera de dos, cuatro o seis horas. La razón logística que hace atractivo el aceite durante un proyecto multietapa puede no existir en una competición más corta.
Por qué utiliza aceite en esfuerzos tan largos
La primera razón es la densidad energética. Una cantidad pequeña de aceite permite transportar mucha energía, algo especialmente útil cuando el deportista debe moverse durante todo el día y cargar parte de sus alimentos.
La segunda razón es la variedad alimentaria. Tras muchas horas de geles, bebidas dulces y productos similares, algunos corredores experimentan saturación del sabor o rechazo. Introducir alimentos diferentes puede ayudar a mantener la ingesta total, siempre que el estómago los tolere.
La tercera es el tipo de esfuerzo. En actividades muy largas y de intensidad baja o moderada existe más margen para digerir alimentos sólidos y grasas que cuando se corre cerca del máximo sostenible.
Esto explica por qué la estrategia de States of Elevation no fue igual que la de Western States. En el reto de 31 días, Kilian necesitaba cubrir una gran parte de sus necesidades energéticas y reducir el peso transportado. En la última parte de Western States, en cambio, quería mantener una elevada intensidad y recurrió casi exclusivamente a carbohidratos (Jornet, 2025a, 2025b).
En mi caso, cuanto más analizo estas estrategias, menos me interesa enfrentar grasas contra carbohidratos. La pregunta útil no es «¿qué combustible es mejor?», sino «¿qué necesita el deportista para este entrenamiento, a esta intensidad y en este momento?».
Los dos motores de Kilian: grasas y carbohidratos
Me gusta utilizar la metáfora de los dos motores porque permite entender una idea bastante compleja.
Los carbohidratos funcionan como un motor capaz de generar energía con rapidez. Son especialmente importantes cuando sube la intensidad, hay que realizar un cambio de ritmo o se busca mantener una velocidad alta.
Las grasas se parecen más a un depósito enorme cuya energía se libera a una velocidad menor. Incluso un deportista muy delgado almacena una cantidad de energía en forma de grasa muy superior a sus reservas de glucógeno.
El organismo no apaga un motor para encender el otro. Ambos funcionan de manera simultánea, aunque su contribución cambia continuamente. Esto es lo que suele denominarse flexibilidad metabólica: la capacidad de modificar la utilización de los combustibles según las necesidades y su disponibilidad.
Ahora bien, aumentar la oxidación de grasa no significa automáticamente mejorar el rendimiento. Un atleta puede aprender a utilizar más grasa y, al mismo tiempo, empeorar su economía de ejercicio a intensidades elevadas. En deportistas de élite adaptados a una dieta cetogénica se han observado tasas muy altas de oxidación de grasa, pero también un mayor coste de oxígeno y peores resultados en esfuerzos donde era necesario mantener una elevada intensidad (Burke et al., 2017).
Ese es el matiz que distingue una estrategia periodizada de una dieta baja en carbohidratos permanente. El objetivo no tiene por qué ser consumir cada vez menos carbohidratos, sino conservar la capacidad de utilizar grasa sin perder la posibilidad de generar energía rápidamente a partir de los hidratos.
Cuando trabajo con deportistas, esta distinción es fundamental. Los días suaves pueden ofrecer oportunidades para estimular el metabolismo de las grasas; los días intensos requieren combustible suficiente para cumplir el objetivo de la sesión.
Aceite de oliva, aceite de coco y MCT: diferencias importantes
No todos los aceites tienen la misma composición ni siguen exactamente la misma ruta digestiva.
Aceite de oliva
El aceite de oliva está formado principalmente por triglicéridos con ácidos grasos de cadena larga. Su digestión requiere emulsificación, acción enzimática y transporte mediante quilomicrones.
Puede ser útil como alimento energético durante actividades muy prolongadas, pero no es una fuente de energía instantánea. Una cantidad excesiva cerca de una sesión intensa puede resultar pesada y aumentar el riesgo de molestias digestivas.
Aceite de coco
El aceite de coco contiene una mezcla de diferentes ácidos grasos. Aunque suele presentarse como si fuera equivalente al aceite MCT, no son exactamente lo mismo.
Una parte importante del aceite de coco corresponde a ácido láurico, cuyo comportamiento se aproxima en algunos aspectos al de los ácidos grasos de cadena larga. Por tanto, no debemos asumir que una cucharada de aceite de coco se absorbe igual que un suplemento compuesto principalmente por triglicéridos de los ácidos caprílico y cáprico.
Aceite MCT
Los triglicéridos de cadena media se digieren y transportan de forma diferente a buena parte de las grasas de cadena larga, lo que favorece una disponibilidad relativamente rápida. Sin embargo, eso no los convierte automáticamente en un combustible ergogénico.
Una revisión sistemática concluyó que la mayoría de los estudios no observó mejoras relevantes del rendimiento ni cambios consistentes en la utilización de sustratos tras la suplementación aguda con MCT. Además, las dosis elevadas se asociaron frecuentemente con molestias gastrointestinales (Chapman-Lopez & Koh, 2022).
En un ensayo clásico, siete ciclistas entrenados ingirieron un total de 85 gramos de MCT durante dos horas de ejercicio. La estrategia no aumentó la oxidación total de grasas y perjudicó el rendimiento posterior, principalmente por los problemas gastrointestinales que experimentaron los participantes (Jeukendrup et al., 1998).
La dosis utilizada fue mucho mayor que una pequeña cantidad añadida por Kilian a una bebida, así que no podemos decir que ambos casos sean equivalentes. Pero sí demuestra que «más aceite» no significa «más energía disponible» y que el estómago suele marcar el límite.
También conviene corregir una afirmación habitual: el aceite MCT sí rompe un ayuno calórico. Se absorba más rápido o más lento, aporta energía. Otra cosa es que genere una respuesta glucémica diferente a la de los carbohidratos.
¿Kilian Jornet sigue una dieta keto o low carb?
La información disponible no permite describir su estrategia como una dieta cetogénica convencional.
Una dieta keto reduce los carbohidratos de forma sostenida para favorecer la producción de cuerpos cetónicos. Kilian, en cambio, utiliza alimentos ricos en carbohidratos y llega a ingerir cantidades superiores a 100 gramos por hora en determinados momentos de competición.
En Western States desayunó avena con frutos rojos y miel. Durante la carrera consumió dátiles, plátano, avena, barritas, geles y otros alimentos ricos en carbohidratos. En la última fase tomó unos 110 g/h, una cifra completamente incompatible con una estrategia cetogénica durante la prueba (Jornet, 2025b).
La ciencia también obliga a distinguir entre aumentar la oxidación de grasas y mejorar el rendimiento. En marchadores de élite, tres semanas de dieta cetogénica aumentaron notablemente la utilización de grasa, pero empeoraron la economía del ejercicio y anularon las mejoras de rendimiento obtenidas con el entrenamiento intensificado (Burke et al., 2017).
Esto no significa que toda sesión con menor disponibilidad de carbohidratos sea inútil. Significa que una con menor disponibilidad de carbo dieta cetogénica crónica y una estrategia puntual de periodización nutricional son cosas diferentes.
La periodización propone ajustar la alimentación al trabajo requerido. Puede haber sesiones suaves realizadas con menor disponibilidad de glucógeno y otras en las que se prioricen los carbohidratos para entrenar con calidad. La literatura reconoce posibles adaptaciones moleculares con determinadas estrategias de restricción, pero los beneficios directos sobre el rendimiento son variables (Gejl rn373578search0turn112906search1
Qué dice la ciencia sobre tomar grasas durante el ejercicio
La evidencia disponible no respalda la idea de que añadir grasa durante una carrera mejore el rendimiento de forma general.
Los estudios con MCT han producido resultados inconsistentes y, en muchas ocasiones, problemas digestivos. La revisión de Chapman-Lopez y Koh (2022) concluyó que estos suplementos muestran poco o ningún efecto ergogénico en personas sanas.
En ultraresistencia, la nutrición debe ser individual y practicada previamente. Las necesidades dependen de la intensidad, la duración, el calor, la posibilidad de transportar alimentos, la tolerancia digestiva y las oportunidades reales para comer y beber. Las recomendaciones científicas para ultramaratón insisten en que no existe una única estrategia adecuada para todos los corredores (Tiller et al., 2019).
Lo que sí sabemos con bastante seguridad
Los carbohidratos siguen siendo un combustible prioritario para los esfuerzos prolongados realizados a intensidad alta. Su ingesta durante el ejercicio puede mantener la disponibilidad de glucosa, aumentar la oxidación de carbohidratos externos y mejorar el rendimiento de resistencia (Podlogar & Wallis, 2022).
También sabemos que el intestino se adapta. La exposición repetida y progresiva a las cantidades y formatos que se utilizarán en competición puede mejorar el vaciado gástrico y la absorción, además de reducir la probabilidad o intensidad de ciertas molestias gastrointestinales (Jeukendrup, 2017b).
Esto ayuda a explicar cómo Kilian pudo llegar a la última parte de Western States y tolerar 110 gramos de carbohidratos por hora. No se levantó el día de la carrera y decidió duplicar la cantidad de geles. Había entrenado previamente su aparato digestivo.
Lo que todavía no sabemos
No sabemos si ingerir pequeñas cantidades de grasa durante determinadas fases mejora el rendimiento frente a una estrategia correctamente planificada basada en carbohidratos.
Tampoco sabemos qué parte del éxito de Kilian se debe a su alimentación, qué parte corresponde a su entrenamiento, su genética, su experiencia, su ritmo de carrera o su capacidad para tolerar el calor.
Western States y UTMB son estudios de caso. Permiten observar a un deportista extraordinario en condiciones reales, pero no demuestran que el mismo método vaya a funcionar en una muestra amplia de corredores (Álvarez-Herms & Jornet, 2024; Mougin et al., 2026).
Por eso comparto la necesidad de realizar investigaciones más largas y con deportistas entrenados específicamente para utilizar distintas disponibilidades de carbohidratos. No basta con quitarles los hidratos durante un día y comprobar que rinden peor. Pero tampoco podemos asumir, antes de tener esos datos, que varios meses de adaptación vayan a pruna mejora.
Cómo entrenar la flexibilidad metabólica sin caer en extremos
La idea práctica que podemos extraer no es beber aceite mañana. Es organizar el entrenamiento y la nutrición para desarrollar diferentes capacidades.
Sesiones suaves
En algunas sesiones de baja intensidad puede trabajarse con una disponibilidad de carbohidratos más baja, siempre que el deportista tenga experiencia, tolere bien la estrategia y no comprometa la recuperación.
Con los deportistas con los que utilizo este enfoque, la progresión empieza de forma conservadora. No comenzamos haciendo tres o cuatro horas en ayunas. Podemos iniciar con unos 30 minutos y, a partir de ahí, introducir carbohidratos. Más adelante ampliamos gradualmente el tiempo según la respuesta individual.
El objetivo no es terminar destrozado ni demostrar quién aguanta más sin comer. El estímulo debe encajar en la planificación y permitir entrenar correctamente al día siguiente.
Sesiones intensas
Cuando toca hacer series, cuestas exigentes, rodajes de calidad o simulaciones de competición, el planteamiento cambia.
En esas sesiones interesa llegar con suficiente disponibilidad de carbohidratos y practicar la ingesta que se utilizará el día de la carrera. El objetivo es sostener la intensidad, acumular trabajo de calidad y entrenar el intestino.
Con este planteamiento intento trabajar los dos motores: sesiones suaves en las que puede estimularse el metabolismo de las grasas y sesiones exigentes en las que se prioriza la capacidad de utilizar grandes cantidades de carbohidratos.
Esta forma de organizar la alimentación encaja con el concepto científico de periodización nutricional. No existe una dieta perfecta para todas las sesiones; la estrategia debe adaptarse al trabajo requerido (Jeukendrup, 2017a).
No convertir el ayuno en una competición
Una sesión con menor disponibilidad de carbohidratos no tiene por qué ser una sesión completamente en ayunas. También puede realizarse reduciendo parcialmente los hidratos en la comida previa o retrasando la primera toma.
Además, entrenar con baja disponibilidad no garantiza mejorar el rendimiento. El metaanálisis de Gejl y Nybo (2021) no encontró un efecto global significativo de la periodización restrictiva de carbohidratos sobre el rendimiento de resistencia frente a los grupos de control.
Por eso la utilizo como una herramienta potencial, no como una religión. Si un corredor pierde calidad de entrenamiento, recupera peor, tiene hambre constante o empieza a obsesionarse con evitar los carbohidratos, la estrategia está mal planteada.
Por qué no deberías copiar mañana la estrategia de Kilian
Kilian lleva años entrenando, compitiendo y experimentando con su alimentación. Además, cuenta con un equipo, una logística de carrera y una capacidad física que no representan al corredor medio.
Beber aceite sin haberlo probado puede provocar náuseas, diarrea, sensación de pesadez o rechazo alimentario. Estos problemas son especialmente frecuentes con dosis altas de MCT, pero también pueden aparecer con otros alimentos ricos en grasas (Chapman-Lopez & Koh, 2022; Jeukendrup et al., 1998).
Tampoco recomiendo comenzar directamente con varias horas en ayunas. Una progresión apresurada puede reducir la calidad del entrenamiento y favorecer una baja disponibilidad energética, especialmente si el deportista acumula muchas sesiones o no compensa después lo que ha gastado.
Yo empezaría respondiendo tres preguntas:
- ¿Cuál es el objetivo concreto de la sesión?
- ¿Qué intensidad se va a mantener?
- ¿Qué estrategia nutricional necesitaré en la competición?
Si el objetivo es entrenar a ritmo alto, no tiene sentido llegar vacío únicamente para «quemar más grasa». Si el objetivo es una salida muy suave, puede existir cierto margen para experimentar de forma progresiva.
Las personas con diabetes, antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, problemas gastrointestinales o situaciones clínicas especiales deberían evitar improvisar estas estrategias y consultar con un profesional sanitario o dietista-nutricionista deportivo.
Qué podemos aprender realmente de Kilian Jornet
La enseñanza no es que el aceite sea mágico.
Tampoco es que los geles hayan dejado de funcionar ni que todos los corredores deban seguir una dieta baja en carbohidratos.
Lo que podemos aprender es que la nutrición deportiva no debería plantearse como una guerra entre grasas y azúcar. Los carbohidratos son fundamentales para producir energía rápidamente y sostener intensidades elevadas. Las grasas constituyen una reserva enorme y pueden tener un papel práctico en esfuerzos muy prolongados.
Kilian ajusta la estrategia al contexto:
- En States of Elevation priorizó la densidad energética y la facilidad para transportar calorías.
- En las primeras horas de Western States utilizó una combinación de alimentos.
- Cuando aumentaron las exigencias, elevó los carbohidratos.
- En la parte final llegó a unos 110 g/h.
- Todo estaba entrenado previamente.
Este es el verdadero nuevo paradigma: no correr exclusivamente con grasa, sino desarrollar un organismo capaz de utilizar distintos combustibles y alimentar cada sesión según sus necesidades.
En mi caso, esa es la idea que intento aplicar con los deportistas. Los días fáciles no se alimentan necesariamente igual que los días intensos. Pero las estrategias se construyen durante meses, no se improvisan la semana de la carrera.
Conclusión
Sí, Kilian Jornet utiliza grasas durante algunas competiciones y retos de ultraresistencia. Ha tomado aceite de oliva, aceite de coco, aguacate, frutos secos y otros alimentos grasos.
Pero eso no significa que corra exclusivamente con aceite ni que siga una dieta cetogénica. En Western States 2025 consumió una media aproximada de 86 gramos de carbohidratos por hora y alcanzó unos 110 g/h en la parte final (Jornet, 2025b; Mougin et al., 2026).
La evidencia científica indica que las dietas muy bajas en carbohidratos pueden aumentar la oxidación de grasas, pero no garantizan una mejora del rendimiento y pueden perjudicar la economía del ejercicio a intensidades elevadas.
También muestra que tomar MCT no suele mejorar el rendimiento y puede causar problemas gastrointestinales (Burke et al., 2017; Chapman-Lopez & Koh, 2022).
Por tanto, el mensaje no es «toma aceite para correr más». El mensaje es mucho más interesante: entrena diferentes capacidades, periodiza los carbohidratos, practica la nutrición de carrera y utiliza cada combustible cuando realmente lo necesites.
Preguntas frecuentes
¿Kilian Jornet bebe aceite de oliva mientras corre?
Sí. Kilian ha explicado que durante States of Elevation podía añadir aceite de oliva o de coco a sus bebidas para aumentar las calorías. También ha utilizado alimentos ricos en grasas durante Western States, aunque siempre combinados con carbohidratos (Jornet, 2025a, 2025b).
¿Cuántos carbohidratos consume Kilian Jornet por hora?
Durante Western States 2025 consumió una media aproximada de 86 g/h. En la última parte de la carrera llegó a unos 110 g/h mediante tomas de aproximadamente 55 gramos cada 30 minutos (Jornet, 2025b; Mougin et al., 2026).
¿El aceite de coco mejora el rendimiento en una ultramaratón?
No existe evidencia suficiente para asegurarlo. Los estudios sobre MCT muestran resultados poco consistentes y una incidencia relevante de molestias gastrointestinales, especialmente con cantidades elevadas (Chapman-Lopez & Koh, 2022).
¿Se puede entrenar al cuerpo para utilizar más grasa?
Sí. El entrenamiento aeróbico y determinadas estrategias de baja disponibilidad de carbohidratos pueden aumentar la oxidación de grasa. Sin embargo, esto no garantiza una mejora del rendimiento, especialmente cuando la prueba exige intensidades elevadas (Burke et al., 2017; Gejl & Nybo, 2021).
¿Entrenar en ayunas mejora el rendimiento en montaña?
Puede producir algunas adaptaciones metabólicas, pero los resultados sobre rendimiento son variables. Debe introducirse progresivamente y no utilizarse en sesiones donde el objetivo sea sostener una alta intensidad (Gejl & Nybo, 2021; Jeukendrup, 2017a).
¿Kilian Jornet sigue una dieta keto?
Su estrategia de competición no es keto. Consume avena, miel, frutas, dátiles, barritas, arroz, pasta y geles, y llega a superar los 100 gramos de carbohidratos por hora en determinadas fases (Jornet, 2025a, 2025b).
¿Debería tomar aceite durante mi próxima ultramaratón?
No sin haberlo entrenado previamente. La tolerancia digestiva varía mucho y las dosis altas pueden provocar problemas gastrointestinales. Antes de probarlo en carrera habría que evaluar la duración, la intensidad, el resto de la alimentación y la necesidad real de añadir grasa.
Bibliografía
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