
Paracetamol y running: ¿mejora el rendimiento o pone en riesgo tu salud?
El paracetamol es uno de los analgésicos más utilizados y, precisamente por eso, algunos corredores lo toman antes o durante una competición para notar menos dolor. La teoría parece sencilla: si las piernas molestan menos, quizá puedas mantener el ritmo durante más tiempo. Sin embargo, reducir la percepción del dolor no significa necesariamente correr más rápido ni hacerlo con mayor seguridad.
La investigación disponible ha encontrado algunos resultados positivos en pruebas de laboratorio, especialmente en ciclismo y en ejercicios realizados hasta el agotamiento. No obstante, cuando analizamos estudios que se parecen más a una carrera real, los beneficios son pequeños, inconsistentes o directamente inexistentes (Grgic & Mikulic, 2021; Huffman & Van Guilder, 2022).
Después de más de doce años entrenando a corredores de asfalto y montaña, mi postura es bastante clara: utilizar paracetamol para ocultar molestias y apretar un poco más no me parece una estrategia razonable para un corredor aficionado. Correr debería mejorar nuestra salud, no convertirnos en expertos en tapar las señales que nos envía el cuerpo.
Aviso: este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración de un médico o farmacéutico. El paracetamol puede estar indicado para determinadas dolencias, pero eso es diferente de utilizarlo deliberadamente como ayuda para entrenar o competir.
Qué es el paracetamol y por qué algunos corredores lo utilizan
Un analgésico y antipirético, no un antiinflamatorio convencional
El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es un medicamento empleado para el tratamiento sintomático del dolor leve o moderado y de la fiebre. Actúa principalmente como analgésico y antipirético: ayuda a reducir el dolor y puede bajar la temperatura corporal cuando existe fiebre. No es un antiinflamatorio no esteroideo como el ibuprofeno y su efecto antiinflamatorio periférico es muy limitado.
Su mecanismo de acción no está completamente aclarado. La ficha técnica española señala que puede actuar principalmente sobre la síntesis de prostaglandinas en el sistema nervioso central y sobre los mecanismos relacionados con la transmisión y percepción del dolor (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios [AEMPS], 2025).
Este matiz es importante para un corredor. Tomar paracetamol puede hacer que una molestia se perciba con menor intensidad, pero eso no significa que se haya reducido la carga mecánica sobre una rodilla, que haya desaparecido una lesión muscular o que un tendón irritado se haya recuperado. El medicamento actúa sobre el síntoma; no necesariamente sobre la causa que lo está produciendo.
Por qué se utiliza antes o durante una carrera
Los motivos suelen ser bastante previsibles:
- Sentir menos dolor muscular durante los últimos kilómetros.
- Correr a pesar de una molestia previa.
- Prevenir el dolor antes de que aparezca.
- Soportar mejor una maratón o una prueba de ultradistancia.
- Intentar reducir la percepción de esfuerzo.
- Buscar un posible beneficio sobre la temperatura corporal en condiciones de calor.
No se trata solamente de una situación hipotética. En una investigación publicada en 2024 sobre atletas de ultraresistencia, el 13,6 % de los participantes encuestados declaró haber utilizado paracetamol. El dato no representa a todos los corredores ni permite saber que siempre se consumiera para mejorar el rendimiento, pero demuestra que su uso está presente en este contexto deportivo (Robach et al., 2024).
En mi experiencia entrenando corredores, el problema empieza cuando se considera normal tomar algo “por si acaso”. Una cosa es utilizar un medicamento por una indicación médica concreta y otra muy distinta incorporarlo al protocolo de carrera como si fuera un gel, unas sales o una dosis de cafeína.
Ese cambio de mentalidad puede llevar a normalizar el dolor, esconder molestias que deberían modificar el entrenamiento y aumentar progresivamente la dependencia psicológica del medicamento: “sin la pastilla no voy a poder aguantar”. Aunque el paracetamol pueda disminuir la percepción del dolor, no prepara mejor los músculos, no mejora la técnica de carrera y no sustituye una buena planificación.
¿Puede el paracetamol mejorar el rendimiento al correr?
Percepción del dolor y capacidad para mantener el esfuerzo
El dolor asociado al ejercicio intenso influye en las decisiones que tomamos mientras competimos. Conforme aumenta la fatiga, el cerebro integra señales procedentes de los músculos, la respiración, la temperatura, el esfuerzo cardiovascular y la propia expectativa del corredor. Todo ello condiciona si mantenemos el ritmo, aceleramos o levantamos el pie.
Desde ese punto de vista, la hipótesis tiene lógica: si un analgésico reduce parte de esa percepción, el deportista podría tolerar una intensidad ligeramente superior. Sin embargo, que el mecanismo sea plausible no significa que el efecto sea grande, constante o aplicable a cualquier carrera.
Uno de los estudios más citados fue realizado con 13 ciclistas entrenados. Tras ingerir paracetamol, completaron una contrarreloj de 16,1 kilómetros aproximadamente 30 segundos más rápido y desarrollaron una potencia media superior que con el placebo (Mauger et al., 2010). Es un resultado interesante, pero procede de una muestra pequeña, exclusivamente masculina y de una prueba de ciclismo, no de running.
La revisión sistemática y metaanálisis de Grgic y Mikulic reunió diez estudios y 141 participantes. En el análisis global no encontró una mejora significativa del rendimiento de resistencia. Sí apareció un pequeño efecto favorable en pruebas realizadas hasta el agotamiento, pero no en las contrarrelojes, que se parecen más a una competición en la que hay que cubrir una distancia determinada lo más rápido posible (Grgic & Mikulic, 2021).
Tiempo hasta el agotamiento no significa correr más rápido
Esta diferencia es fundamental para interpretar los titulares.
En una prueba de tiempo hasta el agotamiento, el participante mantiene una intensidad estable hasta que no puede continuar. Una mejora del 10 % significa que ha soportado ese protocolo durante más minutos. No significa automáticamente que vaya a completar una carrera 10 kilómetros un 10 % más rápido.
En una contrarreloj, en cambio, el atleta regula su esfuerzo para completar una distancia o trabajo determinado. Es un diseño más parecido a lo que ocurre en un 5K, una media maratón o una carrera ciclista.
Por eso debemos tener cuidado cuando leemos que el paracetamol “mejora el rendimiento un 15 %”. Un estudio de Mauger et al. encontró que 11 participantes recreacionalmente activos aguantaron un 17 % más en una prueba de ciclismo hasta el agotamiento realizada con calor. Fue un hallazgo llamativo, pero no equivale a mejorar un 17 % el tiempo de una carrera (Mauger et al., 2014).
En el metaanálisis, el efecto general fue muy pequeño y estadísticamente no significativo. Los resultados positivos se concentraron en protocolos concretos y no aparecieron de manera consistente cuando el deportista tenía que completar una contrarreloj (Grgic & Mikulic, 2021).
Qué han encontrado los estudios realizados con corredores
La investigación específica en running es mucho más escasa que la realizada en ciclismo.
Huffman y Van Guilder estudiaron a 11 corredores universitarios de fondo mediante un diseño aleatorizado, doble ciego y cruzado. Analizaron tanto su economía de carrera como el rendimiento en una prueba de 3 kilómetros. El paracetamol no mejoró ninguna de las dos variables ni produjo un beneficio claro sobre la percepción del esfuerzo (Huffman & Van Guilder, 2022).
Este estudio también tiene limitaciones: la muestra era pequeña, incluía nueve hombres y dos mujeres y evaluó una distancia concreta. No demuestra que el paracetamol nunca pueda afectar al rendimiento de ningún corredor. Lo que sí demuestra es que no podemos trasladar automáticamente al running los resultados positivos obtenidos en una bicicleta estática.
Mi lectura práctica es sencilla: la ciencia no sostiene que tomar paracetamol antes de competir sea una fórmula fiable para mejorar una marca. Puede que alguna persona tolere algo más de dolor, pero otra no notará ningún beneficio y otra podría tomar peores decisiones al no percibir correctamente una molestia.
Paracetamol, calor y termorregulación
La posible relación entre paracetamol y termorregulación también ha generado interés. Al ser antipirético, se ha planteado que podría limitar el aumento de la temperatura corporal y facilitar el ejercicio en condiciones calurosas.
Los resultados, de nuevo, son contradictorios.
El ensayo de Mauger et al. encontró un mayor tiempo hasta el agotamiento y temperaturas corporales inferiores durante ciclismo con calor (Mauger et al., 2014). Sin embargo, otro estudio con nueve participantes no observó cambios en la temperatura central, la sudoración o la percepción térmica durante ejercicio en un ambiente cálido y húmedo (Coombs et al., 2015).
En 2022, un estudio con 11 triatletas entrenados tampoco encontró mejoras significativas en una contrarreloj de ciclismo realizada con aproximadamente 30 °C y un 69 % de humedad. No hubo diferencias claras en rendimiento, temperatura gastrointestinal, temperatura de la piel, sensación térmica o equilibrio de líquidos (Wijekulasuriya et al., 2022).
Por tanto, utilizar paracetamol para competir con calor no está respaldado por evidencia suficientemente sólida. La aclimatación, una estrategia de ritmo realista y las medidas de enfriamiento estudiadas para el deporte de resistencia tienen mucho más sentido que intentar manipular la temperatura corporal con un analgésico.
Tomar paracetamol antes, durante o después de correr
Antes de un entrenamiento o una competición
Tomarlo antes de correr con la intención de prevenir el dolor plantea dos problemas.
El primero es que se está medicando un síntoma que todavía no existe. El segundo es que, cuando aparezca la fatiga o una molestia, su intensidad podría quedar parcialmente enmascarada.
Algunos estudios experimentales han administrado el medicamento entre 45 y 60 minutos antes del ejercicio y han encontrado efectos ergogénicos en ciertos protocolos. Sin embargo, una revisión de la literatura concluyó que los resultados son contradictorios y que todavía no existe consenso sobre su eficacia deportiva (Grgic, 2022).
Esto no debería interpretarse como una guía sobre cuándo tomarlo. Los experimentos se realizan bajo criterios de inclusión, supervisión y control que no existen en una carrera popular. Además, algunas dosis empleadas en investigación no coinciden necesariamente con las recomendaciones de los medicamentos comercializados ni tienen en cuenta las características clínicas de cada persona.
Personalmente, no se lo recomiendo a mis corredores como ayuda previa a una competición. La posible mejora es demasiado incierta para convertir un medicamento en parte de la estrategia de rendimiento. En un corredor aficionado, unas décimas, unos segundos o unos minutos no deberían pesar más que la capacidad de interpretar correctamente las señales del cuerpo.
Durante una maratón, un trail o una prueba de ultraresistencia
En las pruebas largas es donde más tentador puede resultar.
Tras varias horas aparecen dolor muscular, molestias articulares, rozaduras, cansancio, calor y una percepción del esfuerzo cada vez mayor. El corredor puede pensar que el paracetamol le permitirá “salvar” la carrera.
Pero no todos esos dolores significan lo mismo. Una sensación muscular general y simétrica derivada de la fatiga no es igual que un dolor punzante en una rodilla, una molestia que modifica la pisada o un dolor que aumenta rápidamente en una zona concreta.
El analgésico no distingue entre esas situaciones. Puede disminuir la percepción de ambas.
Tomar una pastilla no repara el tejido ni corrige la biomecánica. Si el corredor continúa forzando porque nota menos dolor, existe la posibilidad de agravar un problema. No podemos afirmar que esto ocurra siempre ni que el paracetamol cause directamente una lesión, pero enmascarar la señal puede favorecer decisiones de ritmo poco prudentes.
En una ultramaratón también resulta más difícil controlar cuánto medicamento se ha tomado, especialmente si se combinan productos para el resfriado, el dolor o la fiebre que contienen el mismo principio activo. La ficha técnica de la AEMPS advierte expresamente de que debe evitarse el uso simultáneo de varios medicamentos con paracetamol, ya que la cantidad total puede superar inadvertidamente la dosis máxima indicada (AEMPS, 2025).
Después de correr, para las molestias o las agujetas
Después de un entrenamiento exigente puede ser razonable tratar un dolor cuando existe una indicación médica. Lo que no considero una buena estrategia es utilizar paracetamol de manera automática cada vez que aparecen agujetas o fatiga muscular.
Las agujetas forman parte de la respuesta a un estímulo al que el cuerpo no estaba completamente adaptado. Su presencia no significa que el entrenamiento haya sido mejor, pero tampoco es necesario eliminar cualquier sensación muscular para que la recuperación sea correcta.
Antes de recurrir sistemáticamente a un medicamento conviene revisar cuestiones mucho más básicas:
- Si la carga de entrenamiento aumentó demasiado rápido.
- Si la sesión era adecuada para el nivel del corredor.
- Si el descanso y el sueño son suficientes.
- Si existe una lesión incipiente.
- Si la fuerza, la alimentación o la recuperación están mal planificadas.
- Si el dolor es desproporcionado o persiste más de lo esperable.
Cuando el dolor necesita medicación repetida para poder seguir entrenando, el problema ya no es solamente cómo reducirlo. Hay que averiguar por qué aparece.
Riesgos del uso de paracetamol corriendo
Daño hepático, dosis acumuladas y medicamentos combinados
El principal riesgo grave asociado al paracetamol es la toxicidad hepática cuando se supera la cantidad indicada o concurren determinados factores de riesgo.
La ficha técnica de Paracetamol Normon consultada en CIMA establece, para adultos, una cantidad máxima de 3 gramos cada 24 horas y recomienda evitar dosis altas durante periodos prolongados. También advierte sobre el consumo habitual de alcohol, las enfermedades hepáticas, la insuficiencia renal grave y la combinación con otros medicamentos que contienen paracetamol (AEMPS, 2025).
Eso no significa que 3 gramos sea una recomendación universal aplicable a todas las personas o a todas las presentaciones. La concentración, el prospecto, el peso, la edad, las enfermedades existentes y los tratamientos concomitantes pueden cambiar las indicaciones. Otros productos comercializados tienen instrucciones diferentes, por lo que siempre debe consultarse el envase concreto o a un profesional sanitario.
Uno de los errores más frecuentes es no darse cuenta de que varios productos contienen paracetamol. Puede estar presente en medicamentos para el dolor, la gripe o el resfriado. Al sumarlos, una persona puede superar la cantidad permitida sin haber tomado un número aparentemente llamativo de comprimidos.
Tampoco conviene asumir que correr convierte automáticamente una dosis terapéutica en tóxica. No he encontrado evidencia suficiente para afirmar que el ejercicio provoque por sí solo fallo hepático en una persona sana que toma correctamente el medicamento. Esa afirmación sería excesiva.
Lo que sí sabemos es que el contexto de una carrera puede complicar la situación: hay fatiga, menor atención al horario, posible deshidratación, falta de alimentación y consumo de otros productos. Además, algunas fichas técnicas establecen límites inferiores en personas con malnutrición, deshidratación, bajo peso o alteraciones hepáticas.
El peligro de enmascarar una señal de dolor
El dolor no siempre indica que exista una lesión grave. Durante una competición intensa es normal sentir quemazón muscular, pesadez y molestias asociadas al esfuerzo.
Sin embargo, el dolor también puede ser una señal de advertencia.
El problema no es que el paracetamol “engañe” mágicamente al cuerpo. El problema es que puede cambiar la información que utilizamos para decidir si mantenemos el ritmo, reducimos la intensidad o nos detenemos.
En mi caso, cuando un corredor me dice que necesita un analgésico para poder terminar los entrenamientos, no pienso primero en qué medicamento podría tomar. Pienso en qué estamos haciendo mal con la carga, la recuperación o la gestión de esa molestia. Si necesitas apagar una alarma para continuar, quizá deberías revisar por qué está sonando.
Hay una gran diferencia entre utilizar paracetamol por un dolor de cabeza ocasional y tomarlo para correr sobre una rodilla que duele desde hace dos semanas. En el segundo caso, reducir el dolor puede retrasar una valoración y permitir que el corredor mantenga una carga que el tejido todavía no tolera.
No podemos asegurar que una toma puntual vaya a empeorar una lesión. Tampoco podemos considerar que correr sin dolor después de tomar un analgésico sea una prueba de que el problema ha desaparecido.
Calor y deshidratación: qué sabemos realmente
A veces se afirma que tomar paracetamol mientras se corre con calor aumenta necesariamente el riesgo para el hígado o los riñones. La realidad es más matizada: faltan estudios directos y amplios que permitan cuantificar ese riesgo en corredores sanos durante una competición.
La investigación sobre rendimiento térmico ha utilizado muestras muy pequeñas y ha producido resultados contradictorios. Un ensayo encontró mayor tolerancia al ejercicio, mientras que otros no observaron cambios en termorregulación o rendimiento (Mauger et al., 2014; Coombs et al., 2015; Wijekulasuriya et al., 2022).
Por tanto, no utilizaría el paracetamol como herramienta para correr con calor. Tampoco afirmaría que una toma correcta causa necesariamente daño orgánico durante el ejercicio.
La conclusión honesta es que su posible beneficio térmico no está suficientemente demostrado y que el medicamento añade variables innecesarias a una situación fisiológicamente exigente.
¿Puede afectar el paracetamol a la recuperación y a las adaptaciones del entrenamiento?
Lo que ocurre con la síntesis de proteína muscular
Este es uno de los apartados que más cuidado requiere, porque resulta muy fácil exagerar los resultados.
Un estudio clásico analizó la respuesta tras un ejercicio excéntrico intenso de fuerza. Los participantes que recibieron paracetamol o ibuprofeno presentaron una menor respuesta de síntesis de proteína muscular que quienes tomaron placebo (Trappe et al., 2002).
Otro trabajo observó que consumir paracetamol antes del entrenamiento de fuerza modificaba determinadas señales celulares tempranas, entre ellas la actividad relacionada con mTORC1, una vía implicada en la regulación de la síntesis proteica y la adaptación muscular (D’Lugos et al., 2018).
A primera vista, podríamos concluir que tomar paracetamol después de entrenar “anula” las mejoras. Pero esa conclusión iría bastante más lejos de lo que permiten los estudios.
Primero, gran parte de estos trabajos utilizó ejercicio excéntrico o entrenamiento de fuerza, no carrera continua, series o tiradas largas. Segundo, una modificación aguda de una señal molecular no implica necesariamente una reducción medible del rendimiento o de las adaptaciones a largo plazo.
La evidencia crónica no confirma una pérdida de adaptaciones
En un estudio de doce semanas con adultos mayores, el consumo diario de paracetamol no redujo las ganancias de fuerza o masa muscular. De hecho, el grupo que lo tomó presentó algunas mejoras superiores al placebo, aunque los resultados no pueden extrapolarse a corredores jóvenes ni utilizarse como argumento para consumirlo (Trappe et al., 2011).
Esto demuestra que la relación entre analgésicos y adaptación es más compleja que “inflamación buena, medicamento malo”. Depende del tipo de ejercicio, la edad, la dosis, la frecuencia, el tejido analizado y la duración de la intervención.
Con la evidencia disponible no podemos afirmar que una toma puntual de paracetamol destruya las adaptaciones de un entrenamiento de running. Tampoco hay una base sólida para asegurar que utilizarlo regularmente alrededor de las sesiones sea inocuo o beneficioso.
Mi recomendación práctica sigue siendo evitar convertirlo en una herramienta habitual de recuperación. Si después de casi todos los entrenamientos necesitas medicación, probablemente no tengas un problema de falta de paracetamol. Quizá tengas un problema de carga, descanso, planificación o una molestia que merece ser evaluada.
Uso puntual frente a consumo habitual
Una toma ocasional por una indicación clínica no es equivalente a utilizar el medicamento antes y después de cada entrenamiento.
La exposición repetida:
- Aumenta la posibilidad de errores con la cantidad total.
- Facilita la combinación involuntaria con otros productos.
- Puede ocultar un problema persistente.
- Dificulta valorar si el entrenamiento está siendo tolerado.
- Introduce una intervención farmacológica que no ha demostrado mejorar las adaptaciones del corredor.
La postura más rigurosa es reconocer las dos cosas: existen estudios que muestran modificaciones agudas de la respuesta muscular, pero no está demostrado que una toma aislada reduzca las adaptaciones del running. Lo que no tiene sentido es presentar un medicamento como método rutinario para recuperar mejor.
¿El paracetamol se considera dopaje?
El paracetamol no figura como sustancia prohibida en la Lista de Sustancias y Métodos Prohibidos de la Agencia Mundial Antidopaje de 2026, vigente desde el 1 de enero de 2026. Por tanto, su consumo no constituye por sí mismo una infracción antidopaje según esa lista.
Eso no significa que cualquier medicamento que lo contenga sea automáticamente seguro desde el punto de vista antidopaje. Los productos combinados pueden incluir otros principios activos, por lo que un deportista sometido a controles debe revisar la composición completa y consultar fuentes oficiales actualizadas.
También conviene separar tres conceptos:
- Legalidad: no aparece en la lista de sustancias prohibidas.
- Eficacia: no existe evidencia consistente de que mejore el rendimiento en una carrera.
- Conveniencia: que sea legal no significa que resulte necesario, saludable o inteligente utilizarlo con fines ergogénicos.
¿Podríamos llamarlo “dopaje legal”? Es una expresión llamativa para un titular, pero científicamente no es precisa. El paracetamol es un medicamento permitido que ha sido investigado por sus posibles efectos sobre el rendimiento. No es una sustancia dopante desde el punto de vista normativo.
La pregunta importante para un corredor popular no debería ser solamente “¿está permitido?”, sino “¿qué gano realmente y qué riesgo estoy aceptando?”.
Cuando el beneficio potencial es pequeño e incierto y el objetivo principal es disfrutar del deporte, cuidar la salud y progresar durante años, la balanza no me parece especialmente favorable.
Cómo actuar cuando aparece dolor mientras corres
Diferenciar fatiga normal de una posible lesión
No todo dolor obliga a detener una carrera, pero tampoco todo dolor debe ignorarse.
La fatiga muscular habitual suele ser difusa, aparece progresivamente y afecta de manera relativamente simétrica a los grupos musculares implicados. En cambio, merece más precaución un dolor:
- Muy localizado.
- Punzante o repentino.
- Que aumenta rápidamente.
- Que cambia tu forma de correr.
- Que provoca inestabilidad o pérdida de fuerza.
- Que ya estaba presente antes de empezar.
- Que empeora en cada entrenamiento.
- Acompañado de mareo, desorientación, desmayo o malestar general intenso.
Estas señales no permiten diagnosticar una lesión por sí solas, pero sí justifican reducir el ritmo, detenerse o solicitar una valoración.
El objetivo no es convertir al corredor en hipocondríaco. Es evitar que la obsesión por terminar una carrera pese más que el sentido común.
Qué hacer en lugar de intentar tapar el dolor
Cuando aparecen molestias de manera repetida, las soluciones más útiles suelen encontrarse fuera del botiquín:
- Ajustar temporalmente el volumen o la intensidad.
- Revisar la progresión semanal.
- Introducir fuerza de manera adecuada.
- Mejorar la recuperación entre sesiones.
- Dormir lo suficiente.
- Evitar competir lesionado.
- Adaptar el ritmo a las condiciones ambientales.
- Practicar previamente la hidratación y la nutrición de carrera.
- Realizar una aclimatación progresiva al calor.
- Consultar a un profesional cuando el dolor persiste.
En condiciones de calor, la investigación más reciente con triatletas no encontró que el paracetamol mejorara el rendimiento o la termorregulación y señaló que las estrategias de enfriamiento antes o durante el ejercicio resultaban alternativas más apropiadas (Wijekulasuriya et al., 2022).
En mi experiencia, gran parte de los corredores no necesita aprender a aguantar todavía más dolor. Necesita aprender a regular mejor el esfuerzo, detectar cuándo se está pasando y diferenciar el malestar inevitable de competir de una señal que no debería ignorar.
Cuándo consultar a un profesional sanitario
Conviene pedir valoración cuando:
- El dolor persiste durante varios días.
- Se repite en cada sesión.
- Obliga a modificar la técnica de carrera.
- Existe inflamación importante o incapacidad para apoyar.
- Necesitas medicación para entrenar con normalidad.
- Estás tomando otros medicamentos.
- Tienes enfermedad hepática, renal o antecedentes relevantes.
- No sabes cuánto paracetamol contienen los productos que utilizas.
Si existe sospecha de haber superado la cantidad indicada, no hay que esperar a que aparezcan síntomas. La toxicidad por paracetamol puede tardar en manifestarse y requiere atención médica temprana; la ficha técnica recomienda tratar una posible sobredosis rápidamente incluso en ausencia de signos iniciales importantes (AEMPS, 2025).
Conclusión: ¿merece la pena tomar paracetamol para correr?
La evidencia científica no permite considerar el paracetamol una ayuda ergogénica fiable para el running.
Algunos estudios pequeños han encontrado mejoras en ciclismo o en pruebas realizadas hasta el agotamiento. Sin embargo, el metaanálisis disponible no detectó un beneficio global significativo ni una mejora en las contrarrelojes. El estudio más específico realizado con corredores tampoco observó mejoras en la economía de carrera o en el rendimiento sobre 3 kilómetros (Grgic & Mikulic, 2021; Huffman & Van Guilder, 2022).
La respuesta directa sería esta:
El paracetamol puede reducir la percepción de algunas molestias, pero no está demostrado que te haga correr más rápido de manera consistente. Además, ocultar el dolor puede dificultar que interpretes correctamente una señal de lesión o de mala gestión del esfuerzo.
Tomarlo correctamente por una indicación médica es una situación. Utilizarlo antes de una carrera para aguantar más dolor es otra muy distinta.
Yo no lo incluiría como parte de la estrategia de competición ni se lo recomendaría a un corredor aficionado para mejorar el rendimiento. Somos corredores, no profesionales que se juegan un contrato por unas décimas. Nuestro entrenamiento debería permitirnos ser más fuertes y saludables, no acostumbrarnos a silenciar el cuerpo cada vez que nos pide levantar el pie.
Preguntas frecuentes sobre paracetamol y running
¿Puedo tomar paracetamol antes de una carrera?
Puede estar indicado para determinadas dolencias, pero no debería utilizarse rutinariamente para prevenir el dolor o intentar mejorar el rendimiento. Los beneficios deportivos son inconsistentes y dependen de estudios pequeños. Cuando existe una necesidad médica, debe respetarse el prospecto concreto y consultarse a un profesional sanitario.
¿El paracetamol sirve para correr más rápido?
No de manera fiable. Algunos experimentos han encontrado pequeñas mejoras en ciclismo o en pruebas hasta el agotamiento, pero el metaanálisis no encontró un beneficio significativo en el rendimiento global ni en las contrarrelojes. Un estudio con corredores tampoco mejoró el tiempo en 3 kilómetros (Grgic & Mikulic, 2021; Huffman & Van Guilder, 2022).
¿Puedo tomarlo si me duele la rodilla al correr?
Reducir el dolor no resuelve necesariamente la causa. Si la molestia es recurrente, localizada, modifica tu pisada o aumenta mientras corres, lo prudente es reducir la carga y solicitar una valoración. Tomar un analgésico para continuar puede dificultar la interpretación de la señal.
¿Es útil para las agujetas después de entrenar?
Puede disminuir el dolor, pero no es una estrategia de recuperación que deba utilizarse automáticamente. Una toma ocasional no ha demostrado arruinar las adaptaciones, aunque algunos estudios de fuerza han observado cambios agudos en la síntesis proteica y las señales celulares (Trappe et al., 2002; D’Lugos et al., 2018).
¿Es mejor paracetamol o ibuprofeno para un corredor?
Son medicamentos diferentes. El paracetamol es principalmente analgésico y antipirético; el ibuprofeno es un antiinflamatorio no esteroideo. La elección depende del motivo, los antecedentes y otros tratamientos, no del deporte que practiques. No conviene escoger uno para competir sin asesoramiento profesional.
¿Puedo mezclar paracetamol con otros medicamentos?
No debes combinarlo sin comprobar los principios activos. Muchos medicamentos para la gripe, el resfriado o el dolor ya contienen paracetamol. La AEMPS advierte de que la suma de varios productos puede hacer que se supere la cantidad máxima diaria (AEMPS, 2025).
¿El paracetamol está prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje?
No figura en la Lista de Sustancias y Métodos Prohibidos de 2026. No obstante, un producto combinado puede contener otros componentes, por lo que los deportistas sometidos a controles deben comprobar siempre la composición completa.
Bibliografía
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